LA CRISIS EXISTENCIAL DEL MULTILATERALISMO

La institucionalidad multilateral del planeta es actualmente objeto de toda clase de cuestionamientos. Estados Unidos con Donald Trump a la cabeza lidera un cambio de paradigma.

Esta institucionalidad fue creada después de la Segunda Guerra Mundial y estuvo enfocada a la reconstrucción de los países afectados y a asegurar que un conflicto como el que acababa de pasar no volviera a repetirse.

Fue así como se crearon las Naciones Unidas y sus organismos adscritos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial, Organización Mundial de Comercio (OMC), Corte Internacional de Justicia (CIJ) y otra infinita cantidad de agencias y departamentos (de siglas) con poder supranacional de intervención en una multitud de áreas.

Ese inmenso andamiaje burocrático y administrativo ha estado acompañado del propósito de buscarle soluciones globales a problemas como el de la pobreza, el hambre, las violaciones a los derechos humanos, conflictos entre países, epidemias, protección de la niñez, cambio climático y en muchas otras diversas áreas.

Después de la reconstrucción de Europa, a los diez años de concluida la guerra en 1945, hacia mediados de la década de los años cincuenta, el énfasis se volcó hacia los solución de los problemas económicos y sociales de los países llamados por ese entonces del “tercer mundo”. En el área económica, entidades como el FMI y el Banco Mundial se propusieron velar por la estabilidad macro de estos países y por asegurar la financiación de proyectos y programas de desarrollo.

Un componente no despreciable de la financiación de estos esfuerzos recayó sobre Estados Unidos. Después de todo, ha sido el país mas rico del planeta en estas últimas décadas (y algunos dicen que el mas generoso). Una especie de complejo fundamentado en ese trajinado discurso de la izquierda según el cual la creación de riqueza de los países ricos genera la pobreza de los países pobres, reforzó la idea de que esa culpa se debía resarcir con toda clase de subsidios y ayudas.

Pero lo que en primera instancia fue un intento por resolver carencias económicas puntuales extremas en algunos lugares del planeta, se explayó a otras áreas como el comercio internacional y los sistemas de intercambio de información gubernamental de todo tipo.

No hay que olvidar que en los años sesenta y hasta no hace mucho, las políticas económicas de moda eran las de un socialismo que propugnaba por un intervencionismo creciente por parte de los gobiernos. Una política que partía del supuesto que los gobiernos disponían de una varita mágica para resolver problemas de pobreza y otros como los relacionados con la persistencia de los ciclos económicos.

De una política crecientemente centralizadora a nivel de países se pasó sin recato alguno a una similar en el contexto de las relaciones entre países. Se le concedieron facultades y recursos inmensos a los organismos multilaterales. Surgieron unos muy poderosos como la Unión Europea. La “globalización” se puso de moda en los mas respetados círculos tecnocráticos y académicos.

Todos los países debían someterse a las exigencias y requerimientos de una globalización supuestamente liderada por los mas fuertes y ricos, y cuya delegación en los detalles recaería sobre frondosas burocracias multinacionales nombradas a dedo, ungidas de un poder que necesariamente iría en detrimento del de las soberanías nacionales. 

Esa meta, que tanto entusiasmó a los socialistas del siglo XIX, la de un gobierno global, pareció en un momento dado que finalmente se haría realidad a inicios del Siglo XXI. Acelerados avances en la tecnología de las comunicaciones y del transporte contribuyeron a vigorizar esa tendencia. En poco tiempo pasaron muchas cosas. No solamente se le otorgaron poderes adicionales a los organismos multilaterales existentes sino que surgieron iniciativas para crear unos nuevos muy poderosos, como en el caso del Acuerdo de Paris sobre cambio climático.

Para avanzar en la conformación de un gobierno global se necesita unificar las políticas de los gobiernos nacionales en distintos frentes. Desde un punto de vista práctico, si resulta complejo armonizar al interior de un país las políticas económicas y sociales, qué no se podría decir cuando se trata de hacerlo entre países con diferencias fundamentales en condiciones de vida, religiones y culturas.

A partir de 2016, el Brexit, la elección de Trump, el surgimiento de una derecha alternativa en Europa y otras regiones, la crisis de los partidos tradicionales y muy especialmente de la llamada social democracia, y un rechazo casi generalizado a masivos movimientos migratorios que han puesto en peligro la vigencia de valores y tradiciones culturales autóctonas, pusieron en evidencia la fragilidad del actual proceso de globalización.

Tal vez quien le ha asestado el mas duro golpe a este proceso ha sido el Presidente Trump con su política de “America first” y su tesis de que Estados Unidos ha sido víctima de tratados y prácticas comerciales injustas y desleales, así como de una desenfocada generosidad (culpa de las anteriores administraciones) en la financiación de un multilateralismo hostil a sus intereses y también en la financiación de la defensa militar de otros países, incluyendo a unos muy ricos como Alemania, Japón, Corea de Sur y Arabia Saudita

El Estados Unidos de Trump ha renunciado a pertenecer a varias instancias y proyectos multilaterales y en otros casos ha reducido significativamente su aporte. Su ayuda externa ha quedado completamente supeditada a los objetivos específicos de su política exterior. El país mas poderoso del planeta ha dejado de impulsar y financiar el orden global existente, sin que ningún otro país o grupo de países esté dispuesto o en capacidad de asumir el costo del vacío dejado.

Simultáneamente, ha acrecentado su poderío militar reviviendo aquella idea que cautivaba a Ronald Reagan de “peace through strength”. Incluso, en honor a épocas anteriores cuando se “pensaba en grande”, está en proceso de crear una fuerza militar adicional, la ‘Fuerza Espacial’.

Por otro lado, gracias al favorable clima de inversión que Trump ha creado con sus políticas económicas, en menos de dos años Estados Unidos se ha convertido en el principal productor energético del planeta (de importante importador neto de energía ha pasado a ser un creciente exportador neto), al tiempo que se han dado los primeros pasos para revivir su industria manufacturera

A mediados de 2018 su crecimiento económico se disparó por encima del 4% anual y su desempleo cayó a unos muy bajos niveles históricos. Es la economía desarrollada mas dinámica actualmente.

La crisis existencial de la institucionalidad multilateral se ha extendido a la Unión Europea (UE), donde las discrepancias entre sus miembros con respecto a políticas migratorias han sido el detonante para cuestionamientos a fondo sobre su futuro.

Dos años luego del cambio de paradigma, China, Rusia y los países europeos no han terminado de acomodarse a la nueva situación. La agresividad de Estados Unidos en la protección y defensa de sus intereses es actualmente un elemento determinante de la política internacional. La perplejidad es aun mayor si se tiene en cuenta que Estados Unidos redujo radicalmente sus tasas de tributación y simplificó enormemente su marco regulatorio, de tal manera que se convirtió en un muy competitivo captador neto de capitales externos.

Trump se declaró “nacionalista”. No le importó la connotación negativa que rodea este término después de los desastres de la Segunda Guerra Mundial. Aprovechó la oportunidad para ratificar que no es partidario del “globalismo”.

Si después de esas elecciones el Partido Republicano mantiene el control de ambas cámaras, lo que parece factible faltando dos semanas, es evidente que Trump estaría en capacidad de profundizar en la implementación de su enfoque nacionalista y en detrimento de la continuidad de la actual institucionalidad multilateral. Entonces la política internacional entraría a una etapa donde otros nacionalismos se reafirmarían y muchos países se verían forzados a depender en mayor proporción de su ingenio y esfuerzos y menos de ayudas y subsidios internacionales. 

CÓMO ALIMENTAR AL MUNDO DE AQUÍ AL 2050


En el año 2050 la población mundial será de 9 100 millones de personas, un 34 % superior a la de hoy en día, y prácticamente la totalidad de este incremento de la población tendrá lugar en los países en desarrollo.

La urbanización continuará a un ritmo acelerado y aproximadamente el 70 % de la población mundial será urbana (en la actualidad esta cifra es del 49 %). El nivel de ingresos será varias veces superior al actual. Para alimentar a esta población más numerosa, más urbana y más rica, la producción de alimentos (excluyendo los alimentos empleados en la producción de biocombustibles) deberá aumentar un 70 %.

La producción anual de cereales habrá de aumentar desde los 2 100 millones de toneladas actuales hasta los 3 000 millones, mientras que la producción anual de carne deberá aumentar en más de 200 millones de toneladas hasta alcanzar los 470 millones. En el presente informe se señala que este incremento de la producción de alimentos puede conseguirse si se realizan las inversiones necesarias y si se aplican unas políticas que favorezcan a la producción agrícola.

No obstante, el incremento de la producción no es suficiente para alcanzar la seguridad alimentaria, sino que se debe complementar con unas políticas que mejoren el acceso mediante la lucha contra la pobreza, especialmente en las zonas rurales, así como con programas de protección eficaces. Por término medio, las inversiones netas anuales en la agricultura de los países en desarrollo necesarias para conseguir el incremento de la producción requerido ascenderían a 83 000 millones de USD.

La brecha mundial entre la cuantía de las inversiones necesarias y los niveles actuales de inversión puede ilustrarse mediante la comparación entre las necesidades de inversión anual bruta de 209 000 millones de USD (en los que se incluye el coste de la renovación de las inversiones que se deprecian) con el resultado de un estudio separado que estimó que en la última década los países en desarrollo invirtieron, en promedio, 142 000 millones de USD (dólares de 2009) anuales en la agricultura. El aumento necesario es por tanto del 50 %.

Estas son las cantidades totales correspondientes a las inversiones públicas y las privadas, es decir, las inversiones realizadas por los agricultores. Para poder disponer de dichas cantidades será necesario realizar una redistribución considerable de los presupuestos de los países en desarrollo y de los programas de los donantes. Además, se requerirán políticas que apoyen a los agricultores de los países en desarrollo y los animen, tanto a ellos como a otros participantes en la agricultura del sector privado, a aumentar sus inversiones.

En los países en desarrollo, el 80 % del incremento de la producción requerido procedería del aumento del rendimiento y la intensidad de los cultivos, en tanto que tan sólo el 20 % procedería de la expansión de las tierras cultivables. Sin embargo, en el ámbito mundial el índice de crecimiento del rendimiento de los principales cultivos cereales ha disminuido de manera continuada y pasó del 3,2 % anual en 1960 al 1,5 % en 2000.

El desafío al que se enfrenta la tecnología es invertir esta disminución, ya que un incremento lineal continuado del rendimiento en el ámbito mundial tras la tendencia registrada durante las últimas cinco décadas no será suficiente para satisfacer las necesidades alimentarias. Aunque las inversiones en investigación y desarrollo (I+D) agrícolas siguen siendo una de las inversiones más productivas, con unas tasas de rendimiento de entre el 30 % y el 75 %, se han dejado de lado en la mayoría de los países de ingresos bajos. En la actualidad, la investigación y el desarrollo agrícolas en los países en desarrollo están dominados por el sector público, por lo que inicialmente las inversiones adicionales tendrán que proceder de los presupuestos  3 gubernamentales.

Con el fin de aumentar las inversiones del sector privado habrá que abordar cuestiones relativas a los derechos de propiedad intelectual, al tiempo que se garantiza un equilibrio para que no se reduzca el acceso de los pequeños agricultores a las nuevas tecnologías. El hambre puede persistir a pesar de existir un suministro total suficiente debido a la falta de oportunidades de ingresos para los pobres y a la ausencia de unas medidas protectoras sociales eficaces. La experiencia de los países que han conseguido reducir el hambre y la malnutrición muestra que el crecimiento económico no garantiza automáticamente el éxito, sino que el origen del crecimiento también desempeña un papel importante. El crecimiento derivado de la agricultura, en particular del sector en pequeña escala, es al menos el doble de eficaz a la hora de beneficiar a la población más pobre que el crecimiento derivado de sectores no agrarios.

Este hecho no resulta sorprendente ya que el 75 % de la población pobre de los países en desarrollo vive en zonas rurales y sus ingresos están vinculados directa o indirectamente a la agricultura. La lucha contra el hambre requiere también unas medidas específicas y prudentes en forma de unos servicios sociales extensivos que incluyan la asistencia alimentaria, la salud y el saneamiento y la educación y la capacitación, prestando especial atención a la población más vulnerable. Muchos países seguirán dependiendo del comercio internacional para garantizar su seguridad alimentaria. Se calcula que en 2050 las importaciones netas de cereales de los países en desarrollo se habrán multiplicado por más de dos y, así, habrán pasado de los 135 millones de toneladas en 2008/09 a los 300 millones.

Ésta es la razón por la que es necesario avanzar hacia un sistema de comercio mundial que sea justo y competitivo y que contribuya a conseguir un mercado fiable para los alimentos. La reforma de las políticas de apoyo a la agricultura en los países de la OCDE es una medida positiva que ha dado lugar a la reducción del coeficiente de distorsión del comercio total desde el 0,96 en 1986 hasta el 0,74 en 2007. No obstante, claramente todavía es posible mejorar. También es necesario apoyar a los agricultores de los países en desarrollo y facilitarles el acceso al mercado para que puedan competir de manera más equitativa.

Con vistas a estar mejor preparados ante futuras perturbaciones del sistema mundial, los países también deben considerar medidas conjuntas como la acción coordinada para abordar las posibles crisis alimentarias, la reforma de las normas comerciales y la financiación conjunta para ayudar a la población afectada por un nuevo repunte de los precios o por catástrofes localizadas. El cambio climático y el incremento de la producción de biocombustibles constituyen graves riesgos para la seguridad alimentaria a largo plazo.

A pesar de que los países del hemisferio sur no son los principales causantes del cambio climático, podrían sufrir la mayor proporción de las repercusiones en forma del descenso del rendimiento y del incremento de la frecuencia de los episodios meteorológicos extremos. Según los estudios realizados se calcula que los efectos negativos totales del cambio climático sobre la producción agrícola africana hasta 2080-2100 podrían situarse en el 15-30 %. La agricultura tendrá que adaptarse al cambio climático pero también puede ayudar a mitigar los efectos del mismo; además, existen útiles sinergias entre la adaptación y la mitigación.

La producción de biocombustibles a partir de productos agrícolas se multiplicó por más de tres desde el año 2000 hasta 2008. En 2007-08 la cantidad total de cereales secundarios utilizados en la producción de etanol alcanzó los 110 millones de toneladas, alrededor de un 10 % de la producción mundial. El aumento del uso de los cultivos alimentarios en la producción de biocombustibles podría tener graves implicaciones para la seguridad alimentaria. Según un estudio reciente se calcula que la rápida expansión continuada de la producción de biocombustibles hasta el año 2050 haría que el  4 número de niños en edad preescolar subnutridos en África y Asia meridional fuese 3 y 1,7 millones mayor, respectivamente, que si tal expansión no existiese.

Por lo tanto, es necesario reconsiderar las políticas que promueven el uso de los biocombustibles derivados de los alimentos con el fin de reducir la competición entre los alimentos y los combustibles por los escasos recursos existentes.  El mundo cuenta con los recursos y la tecnología necesarios para erradicar el hambre y garantizar la seguridad alimentaria a largo plazo, a pesar de los múltiples desafíos y riesgos que existen. Habrá que movilizar la voluntad política y crear las instituciones necesarias para garantizar que las decisiones clave sobre las inversiones y las políticas para erradicar el hambre se toman y se ponen en práctica de manera eficaz. Ahora es el momento de actuar.

LA ESCRITURA RESPONDE A UNA VOZ INTERIOR


En Inglaterra se vuelve a usar la estilográfica para que los estudiantes aprendan  la grafía. En Francia  también se considera que no se debe prescindir de esa habilidad, pero allí el problema reside en que ya no la dominan ni los maestros.

Aunque el mundo adulto no está aún preparado para recibir las nuevas inteligencias de los niños producto de la tecnología, la pérdida de la habilidad de la escritura cursiva explica trastornos del aprendizaje que advierten los maestros e inciden en el desempeño escolar.

En la escritura cursiva, el hecho de que las letras estén unidas una a la otra por trazos permite que el pensamiento fluya con armonía de la mente a la hoja de papel. Al ligar las letras con la línea, quien escribe vincula los pensamientos traduciéndolos en palabras.

Por su parte, el escribir en letra de imprenta implica escindir lo que se piensa en letras, desguazarlo, anular el tiempo de la frase, interrumpir su ritmo y su respiración.

Si bien ya resulta claro que las computadoras son un apéndice de nuestro ser, hay que advertir que favorecen un pensamiento binario, mientras que la escritura a mano es rica, diversa, individual, y nos diferencia a unos de otros.

Habría que educar a los niños desde la infancia en comprender que la escritura responde a su voz interior y representa un ejercicio irrenunciable. Los sistemas de escritura deberían convivir, precisamente por esa calidad que tiene la grafía de ser un lenguaje del alma que hace únicas a las personas. Su abandono convierte al mensaje en frío, casi descarnado, en oposición a la escritura cursiva, que es vehículo y fuente de emociones al revelar la personalidad, el estado de ánimo.

Posiblemente sea esto lo que los jóvenes temen, y optan por esconderse en la homogeneización que posibilita el recurrir a la letra de imprenta. Porque, como lo destaca Umberto Eco, que interviene activamente en este debate, la escritura cursiva exige componer la frase mentalmente antes de escribirla, requisito que la computadora no sugiere.

En todo caso, la resistencia que ofrecen la pluma y el papel impone una lentitud reflexiva.

Como en tantos otros aspectos de la sociedad actual, surge aquí la centralidad del tiempo. Un artículo reciente en  la revista Time, titulado: "Duelo por la muerte de la escritura a mano", señala que es ése un arte perdido, ya que, aunque los chicos lo aprenden con placer porque lo consideran un rito de pasaje, "nuestro objetivo es expresar el pensamiento lo más rápidamente posible. Hemos abandonado la belleza por la velocidad, la artesanía por la eficiencia.

La escritura cursiva parece condenada a seguir el camino del latín: dentro de un tiempo, no la podremos leer". Abriendo una tímida ventana a la individualidad, aún firmamos a mano. Por poco tiempo...

¿ ES EL MODELO AGRÍCOLA TRANSGÉNICO UN PELIGRO O UN ALIVIO PARA COMBATIR EL HAMBRE EN EL MUNDO?:


La cara y la cruz del modelo agrícola transgénico

El cultivo de productos transgénicos es una realidad en países como Estados Unidos, México y Brasil, si bien se trata de una actividad muy cuestionada porque supone una amenaza para los ecosistemas y para la salud de sus consumidores.
Aún así, en los últimos años se ha registrado un fuerte aumento de hectáreas cosechadas. Brasil es uno de los países donde más está calando este tipo de cultivos. A través de cultivos como el maíz, diferentes variedades de soja y de caña de azúcar, el país suramericano se sitúa segundo en el ránking mundial de superficie de cultivos biotecnológicos, tras Estados Unidos (que produce 64 millones de hectáreas al año), con una producción anual, en 2009, de 21,4 millones de hectáreas. Brasil ha desplazado en el segundo puesto por superficie a Argentina que, especializado en cultivos se soja, maíz y algodón, cuenta con 21,3 millones de hectáreas.

Sin embargo, este tipo de agricultura ha suscitado grandes críticas en algunos países desarrollados, sobre todo en Europa, porque se teme que sea perniciosa para el medio ambiente y para la salud. España, Portugal, República Checa, Eslovaquia, Polonia y Rumania han apostado por este sistema de producción frente a Austria, Francia, Alemania, Grecia, Hungría y Luxemburgo, donde se han prohibido. Algunos expertos consideran que este rechazo obedece a criterios ideológicos y económicos y no a criterios científicos.

A este respecto, Alda Lerayer, directora ejecutiva del Consejo de Informaciones sobre Biotecnología de Brasil (CIB), comenta: “Uno de los mitos sobre los organismos modificados genéticamente es que acaban con la biodiversidad, cuando ésta es fundamental para mejorar y desarrollar la genética”. Aún así, según la regulación brasileña vigente, la distancia entre un cultivo convencional y uno transgénico debe ser igual o superior a 100 metros. No obstante, la normativa también permite reducir esta distancia a 20 metros y plantar 10 filas del cultivo tradicional junto al transgénico, para evitar que se mezclen.

Todos los productos lácteos que se consumen en el mundo tienen bacterias transgénicas, sólo que en algunos países no se consideran como tal, sino como aditivos, y no hay obligación de ponerlo en la etiqueta”. Por eso insiste en que no hay riesgo ni para los animales ni para las personas porque el gen original está controlado y, si se generan problemas, éstos son detectados tanto durante el proceso como después. Lo que está claro es que, con independencia de la controversia, esta nueva forma de entender la agricultura ha llegado para quedarse. Por eso, los expertos alertan sobre la desventaja que tendrán respecto al resto del mundo los países que no apuesten ahora por esta tecnología.

OPORTUNIDADES EN LA EPIDEMIA DE OBSESIDAD

En los años pasados, la U.S. Food & Drug Administration (FDA) ha tomado en consideración la aprobación o no de tres drogas nuevas para la gota. Esta dolorosa enfermedad, una vez llamada “enfermedad de reyes”, debido a su asociación con la vida costosa y para la que no ha habido nuevos tratamientos en los últimos 40 años, está ahora en alza, al igual que la apnea, la infertilidad, las enfermedades renales, el hipertiroidismo, y nuevas dolencias tales como el síndrome metabólico. Todos estas enfermedades al parecer sin conexión, son efectos secundarios de la obesidad, que ahora aflige a un tercio de los adultos en EUA.

Se estima que el gasto médico en enfermedades relacionadas con la obesidad se ha duplicado en la pasada década, a US$ 147 mil millones, el 9.1% del gasto médico total. La industria farmacéutica está, como resultado de esto, moviendo sus investigaciones hacia esos rumbos y se espera que en los próximos 5 a 10 años salgan a la luz varias nuevas drogas para la obesidad y condiciones relacionadas con ella, cuyo mercado podría estar valorado en miles de millones, aunque no es fácil hacérselas llegar a los pacientes. En años recientes, los tratamientos para la obesidad han fallado uno tras de otro, por efectos secundarios como la depresión, los problemas cardíacos y la diarrea.

Lo mismo ha pasado con las medicinas para la gota (causada por un exceso de ácido úrico en la sangre que se acumula en las articulaciones, causando dolor e inflamación), cuya incidencia comenzó a elevarse hace 20 años, junto con la obesidad, y hoy 5 millones la sufren en EUA. Los antiinflamatorios genéricos han sido el tratamiento más común por décadas, aunque son de limitado beneficio para mucha gente. La FDA aprobó Uloric, de Takeda Pharmaceuticals luego de cinco años convenciéndose de que la droga era segura, y aplazó otro tratamiento para la enfermedad (Krystexxa de Savient Pharmaceuticals), exigiéndoles nuevos datos sobre los efectos secundarios y el proceso de fabricación.

Los problemas de la obesidad, van más allá de la gota. La apnea al dormir (altos ronquidos e insomnio intermitente, por el colapso de las vías aéreas superiores durante el sueño), es un efecto secundario del exceso de peso alrededor del cuello. Según un estudio reciente, el mercado mundial para dispositivos respiratorios va a duplicarse a US$ 7.4 mil millones, debido a la creciente demanda de pacientes con este mal. Las farmaceúticas están muy interesadas en presentar tratamientos para el síndrome metabólico (incluye grasa abdominal, colesterol alto y altos niveles de azúcar en la sangre). La investigación es complicada pues la FDA no lo reconoce como una enfermedad, pero la Merck y Eli Lilly están desarrollando drogas para esta dolencia.

EL MAPA DE LA MENTE EMPRESARIAL


Si esta revista decidiera escoger un santo patrón, nominaría a Joseph A. Schumpeter. Nacido cerca de Praga en 1883, Schumpeter fue uno de los mayores teóricos del área de los negocios. Es su ya clásico libro de 1911 La teoría del desarrollo económico, Schumpeter rompe con la visión tradicional sobre los negocios, entronizando al emprendedor como fuente de todo el progreso económico. El libro lo hizo famoso en los círculos académicos a los 28 años, si bien sus ideas nunca calaron hasta no hace mucho, cuando la vital importancia del emprendedor se ha vuelto obvia para todo el mundo.

La gente siempre se sintió más atraída por el principal rival de Schumpeter, John Maynard Keynes. En 1936, Keynes publicó su Teoría general del empleo, el interés y el dinero, un libro que se convirtió en la vía de escape de la Gran Depresión, pregonando el estímulo de las inversiones y el consumo por parte del gobierno. Keynes le hizo sombra a Schumpeter por el resto de sus vidas. Keynes, que también había nacido en 1883, era un escritor brillante, un intelectual y un pensador original. De hecho, acuño muchos conceptos que hoy en día utilizamos y que se resumen en lo que conocemos como “macroeconomía”.

Pero Schumpeter siempre siguió desarrollando sus análisis sobre en emprendedor. Consideraba que el análisis keynesiano hacía demasiado énfasis en el papel del gobierno, y que la gente se había olvidado de la energía empresarial que yacía tras la creación de Estados Unidos, el país más rico del mundo. En 1942, Schumpeter acuñó el término “destrucción creativa” para describir los incesantes cambios propios de las economías capitalistas. Esta observación (de que la misma innovación que crea una oportunidad para un negocio la destruye para otro) se volvió su sello personal.

Schumpeter murió en 1950 convertido en una leyenda entre los círculos académicos pero no entre la gente común. Luego, en los años ochenta, sus ideas gozaron de un renacimiento. La crisis de 1973 (que no podía ser explicada con el modelo keynesiano) propició una revisión del pensamiento de Keynes. Así que hoy en día se ha adoptado la noción de “destrucción creativa” de Schumpeter. En sus propias palabras: Los emprendedores son como un hotel, “siempre lleno de gente, pero de gente en continuo cambio”.


¿PUEDEN LAS REDES SOCIALES DESTROZAR TU CARRERA?

Un estudio explora el poder de la huella digital de los medios sociales en nuestra carrera.

Ya sea que utilicemos las redes sociales para publicar fotografías de nuestras vacaciones o para comunicarnos con nuestros clientes, la línea entre lo personal y lo profesional, así como lo que es apropiado, puede a veces... desdibujarse.

Una serie de estudios recientes han puesto de relieve el nivel de contenido publicado en redes sociales calificado como no profesional, en este caso, por médicos (palabrotas, fotografías de índole sexual o violaciones de la privacidad de los datos médicos de pacientes). Si bien este comportamiento se ha observado en todas las etapas de la carrera, los niveles de comportamiento reprobable fueron más altos entre los residentes y los médicos recién graduados.

"Cualquier médico que use las redes sociales tiene que ser consciente acerca de la protección de la información privada del paciente, incluso en las cuentas personales", comentó Toni Brayer, director ejecutivo de Sutter Pacific Medical Foundation en San Francisco, CA (EE. UU.).

Los médicos trabajan muy duro para permitir que algunas calificaciones negativas impidan que los pacientes acudan a su consulta

Uso de las redes sociales para mejorar la reputación
Un número cada vez mayor de pacientes recurre a los sitios de calificación de médicos como Rate MD, Yelp y Vitals a la hora de elegir un médico. "Sabemos que esos sitios son vías cada vez más importantes para los pacientes que buscan más información sobre los proveedores de atención médica. Hemos aprendido que las 'estrellas' importan y celebramos buenas críticas internamente y respondemos a cualquier queja de los pacientes directamente para nuestros médicos", expone Brayer".

Uno de los mayores beneficios de las redes sociales para los médicos es la capacidad de conectarse con sus colegas para mejorar el diagnóstico y otras habilidades médicas (como la International Hernia Collaborative, un gran grupo de Facebook para cirujanos para discutir operaciones complejas de hernia).

Los profesionales pueden encontrar en las redes interesantes artículos de revistas, publicaciones médicas y discusiones de nuevas terapias.

Los patólogos, por ejemplo, usan las redes sociales para compartir imágenes con colegas de profesión, estudiantes, pacientes e incluso con el público en general, mientras que las organizaciones médicas profesionales, las usan para promover su especialidad y brindar educación.

La American Medical Association (AMA), y la mayoría de las sociedades médicas especializadas, han desarrollado políticas de ética en el uso de las redes sociales durante los últimos años. Estas son sus recomendaciones:

-No publique ninguna información identificable por el paciente en ningún lugar, nunca.
-Establezca la configuración de privacidad en las redes sociales para proteger su propia información y contenido. Una regla excelente es nunca publicar nada que no quiera ver en una revista.
-Mantenga los límites apropiados de la relación médico-paciente. El hecho de estar en internet no significa que haya que relajar las reglas.
-Separe su contenido personal y profesional en redes.
-Diga algo si ve a un colega publicando contenido no profesional que puede violar los estándares profesionales.
-Reconozca las posibles consecuencias de su vida online, incluyendo lo que pueda afectar negativamente su reputación entre pacientes y colegas.

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