UNA GRAN EMPRESA DE ESMALTES QUE COMENZÓ CON VENTAS EN UN CARRO

Masglo empresa colombiana de esmaltes y su historia Masglo, la empresa de esmaltes colombiana que comenzó con ventas en un carro

Su gerente general, Miguel Pla, cuenta la historia de cómo las ventas de los esmaltes despegaron con la distribución puerta a puerta de los productos en un carro convencional y cómo sus peculiares nombres han dado de qué hablar entre los consumidores.

Miguel Pla García, gerente de Cerescos, compañía propietaria de las marcas Masglo y Admiss, contó que, hace 25 años, a raíz de la apertura económica la compañía estaba atravesando un periodo en el que tenía dos opciones: una o se reinventaba y continuaba vigente en el mercado o cerraba para siempre.

Entre ese dilema nació Masglo, la marca propia de esmaltes de la empresa. Pla aseguró que al principio, y para hacerse conocer, llevaba los productos y los vendía puerta a puerta. Salón de belleza tras otro en su carro personal.

Destacó que, en ese momento, la marca preferida de esmaltes era otra y que, por probar el producto, las manicuristas le compraban Masglo pero los reenvasaban en el frasco de la marca de moda para no perder a los clientes en los salones de belleza.

Luego de un tiempo, según relató Miguel Pla, estas trabajadoras lo contactaban para hacer un nuevo pedido ya que a los clientes y a ellas mismas les gustó la calidad, color, textura y demás de los nuevos esmaltes.

El directivo de la compañía habló acerca de otros temas que han sido de gran relevancia para ésta durante los últimos 25 años en la industria cosmética.

¿Cuántos años lleva Masglo en el mercado?
La compañía Ceresacos tiene 32 años pero Masglo en el mercado tiene 25 años.

¿En cuántos países tiene presencia Masglo?
En 16 países que es casi todo Suramérica, Centroamérica, España y parte de Estados Unidos (Miami).

¿Cuáles son las estrategias que siempre le han funcionado a Masglo durante estos años?
Ofrecer productos de muy buena calidad (costo y beneficio), que la gente entienda que son productos económicos pero duraderos. Estar siempre innovando, haciendo cosas nuevas en el mercado y estar tratando de mostrarles las nuevas tendencias o las cosas nuevas que tenemos a las manicuristas. Todos los años hacemos seminarios con ellas para mostrarles lo que está en tendencia. Nuestros 3 pilares son: innovación, calidad e información.

¿Cuáles son los productos estrella de la compañía en estos años?
Hace 25 años lanzamos 30 colores y hoy en día tenemos 150. De esos 30 colores, por lo menos hay unos 8 que aún permanecen en nuestra carta de color porque siempre han tenido muy buna rotación como: Francés, Tiza, Novia, Fiesta.

Últimamente tuvo mucho auge productos con nombres mucho más atrevidos como el Fufurufa, que es un rojo naranja que dio mucho de qué hablar. Nos hemos ido a crear una cultura de tratamiento de uñas que son bases fortalecedoras para diferentes tipos de uñas.

¿De dónde salen los nombres de los esmaltes?
Cuando yo metía mis esmaltes en el baúl de mi carro e iba a venderlos, las manicuristas siempre me decían: “Ay el rojitio ese que trajo la semana pasada que era muy bonito”. Entonces yo decía, pero rojos tengo del 15 al 22. Yo les preguntaba si era oscuro o claro, me di cuenta que los números no creaban ningún tipo de recordación y se me ocurrió ponerle un nombre que le tocara algo a las personas, que se ligaran con sus emociones para que lo recordaran fácilmente.

¿Todos los nombres son idea suya?
Inicialmente fueron nombres que yo puse, pero con todos los compañeros hacíamos un concurso de “pongan nombres y los elegidos ganarán un incentivo”. Y hoy en día es más o menos así. Claro, ya hay un departamento de mercadeo que se encarga de escogerlos, pero usualmente, casi todo el personal de planta, pasan nombres por medio de un concurso.

Los nombres tenían que ser de ocasiones que tocaran las emociones de las personas como el Quinciañera, Novia, Ejecutiva, Rumbera. No es que identificáramos a la mujer con ese nombre, pero sí hay momentos en la vida que la marcan para siempre y de ahí salen realmente los nombres.

¿Cómo le fue a la empresa con el escándalo de los nombres?
En ese par de meses nos afectó positivamente. Pues, el hecho de haber sido casi que tema del día en la W Radio, que en sí es un tema trivial.

Sin embargo, nos hizo interiorizar un poco acerca de si realmente estábamos siendo demasiado ligeros con los nombres y podíamos estar afectando algún tipo de mujeres que no les estaban gustando. Pero lo que quisimos explicar en ese momento y aún lo seguimos haciendo es que el nombre no identifica a la mujer, es solo el nombre de un producto y ya, unos lo toman como un tema jocoso y otros como algo personal.

Entonces nombres como Fufurufa podían ofender a una persona y a otra la hacía reír. Indiscutiblemente sí fueron nombres impuestos por hombres, pero lo que hacemos ahorita es que pasen por un filtro de mujeres para que sea equitativo.

¿Cómo está financieramente la empresa hasta el momento?
Nosotros siempre hemos sido una compañía muy sana en la parte financiera, hemos crecido poco a poco. No somos de la cultura de pedir créditos para crecer ni para hacer inversiones. Todas nuestras iniciativas y nuestro crecimiento ha sido el día a día y de acuerdo con los ingresos que tengamos tenemos las inversiones y también la parte de la utilidad para repartir a los socios.

¿Han tenido un mal momento o alguna situación compleja financieramente hablando?
Cuando Masglo nace que eso fue hace 25 años la empresa se acababa de incendiar. Fue un momento muy difícil y a raíz de eso y otras situaciones que pasaron en el país es cuando se decide fundar Masglo y sacarlo al mercado para empezar el posicionamiento.

Durante 25 años, exceptuando este año, siempre ha habido crecimientos de doble dígito y este año ha sido un poco complicado. Hay muchos factores la parte política del país, la competencia indiscutiblemente se está moviendo mucho más de lo que se movía antes, la cultura de uso del esmalte ha cambiado han salido nuevas cosas como: el esmalte permanente que desplaza un poco al esmalte tradicional; muchas marcas internacionales entraron a Colombia o compañías nacionales han sido compradas por multinacionales. Entonces este año ha sido un poco difícil. Antes teníamos 550 empleos directos y hubo que hacer un reajuste y quedarnos, por ahora con 500 puestos de trabajo directamente de nosotros.

Yo diría que este año ha sido diferente a los anteriores. Antes los retos fueron más que todo por mejoras en la parte de la calidad; alguna situación que tuvimos en prensa y radio con el tema de los nombres en el que trató de haber un tanto de conflicto. Pero, en resumidas cuentas, hemos sido consientes de nuestro foco que siempre ha sido darle herramientas a la manicurista para que haga un mejor trabajo. Pues son nuestras mejores aliadas.

Inclusive, nuestras exportaciones nacieron de la mano de las manicuristas ya que, cuando ellas iban a trabajar a otros países, se llevaban nuestros productos y después empezaban a escribirnos que dónde podían conseguir los productos donde se habían ido a vivir y ahí nació la idea de empezar a poner puntos fuera de Colombia.

¿Cuánto suman las exportaciones totales de la empresa hasta el momento?
En un año, digamos que la torta está dividida un poco en un 88% son ventas nacionales y un 12% son exportaciones o ventas internacionales. Este año estamos trabajando sobre un presupuesto de $67.000 millones.

EL CALENTAMIENTO GLOBAL, UNA BENDICIÓN EN EL DESIERTO… POR AHORA


VIRÚ, Perú – El desierto ahora florece. Moras azules crecen en la arena hasta tener el tamaño de pelotas de ping-pong. Los cultivos de espárragos se extienden a lo largo de varias dunas y desaparecen en el horizonte.

Los productos del desierto son enviados a lugares como Dinamarca o Delaware, Estados Unidos. La electricidad y el agua potable ahora alcanzan pueblos que antes no tenían acceso. Muchos agricultores se han mudado a la zona desde las montañas, en busca de nuevas oportunidades en esta tierra.

Puede que suene como un proyecto de desarrollo perfecto, pero la razón por la cual fluye tanta agua por este desierto es que un glaciar en la cima de las montañas está derritiéndose.

Y puede que la bonanza no dure mucho más.

“Si desaparece el agua, tendremos que regresar a como era antes”, dice Miguel Beltrán, un agricultor de 62 años a quien le preocupa qué sucederá cuando vuelva a reducirse la cantidad de agua a la que tienen acceso.

 “La tierra estaba desierta y la gente, hambrienta”.

El cambio climático ha sido una bendición aquí en Perú, pero pronto podría volverse una maldición. En las últimas décadas, el deshielo glaciar en los Andes ha generado una fiebre de oro en la parte baja del río, al resultar en la irrigación y cultivo de más de cuarenta mil hectáreas de tierra desde los años ochenta.

Pero es un beneficio temporal: el flujo de agua ya se ha reducido y los expertos estiman que la capa de hielo habrá desaparecido para 2050.

A lo largo del siglo XX varios proyectos públicos de desarrollo enormes, implementados desde Australia hasta países en África, han intentado dirigir agua hacia tierras áridas. La parte sur de California, Estados Unidos, era matorral hasta que llegó agua por medio de canales, con lo que se desató la especulación sobre el valor inmobiliario en las llamadas “Guerras de agua” que son retratadas en la película de 1974 Chinatown.

Sin embargo, el cambio climático amenaza estos proyectos al reducir la extensión de los lagos, diezmar los acuíferos y disminuir los glaciares que alimentan los cultivos. En Perú, el gobierno irrigó el desierto y lo convirtió en tierra arable por medio de un proyecto de 825 millones de dólares que, para dentro de unas décadas, estará en seria amenaza.

“Estamos hablando de la desaparición de torres de agua que está congelada que han dado sustento a poblaciones grandes”, dijo Jeffrey Bury, profesor de la Universidad de California en Santa Cruz que ha dedicado años al estudio del deshielo de glaciares y sus efectos en la agricultura peruana. “Esa es la gran pregunta respecto al cambio climático en estos momentos”.

La situación ha preocupado a Perú por mucho tiempo. La civilización moche hizo grandes proyectos hidráulicos y construyó ciudades en el mismo desierto peruano, pero terminó por colapsar conforme se elevó la temperatura del Pacífico, lo que mató a peces y provocó inundaciones severas, de acuerdo con arqueólogos.

Ahora la amenaza es la disminución en los niveles de agua. Más de la mitad de Perú yace sobre las cuencas del Amazonas, pero pocas personas están asentadas ahí. La mayoría están en la costa árida, lejos de la lluvia que abunda en la cordillera de los Andes. Esta región, que incluye Lima y en la que vive el 60 por ciento de la población peruana, solo alberga el dos por ciento del abasto de agua.

Los glaciares son la fuente acuífera para la mayoría de la costa durante la temporada seca de Perú, que se extiende de mayo a septiembre. Pero la capa de hielo de la Cordillera Blanca, que por mucho tiempo ha sido la fuente de abasto del proyecto de irrigación Chavimochic, se ha reducido en 40 por ciento desde 1970 y se achica a un paso cada vez mayor. Según científicos, en la actualidad pierde unos nueve metros por año.

Los agricultores a lo largo de la cuenca que va desde los picos hasta las dunas desérticas dicen que ya empiezan a notar los efectos.

La disminución de las capas de hielo ha expuesto tramos de metales pesados que estuvieron debajo de los glaciares durante milenios, como plomo y cadmio, de acuerdo con los científicos. Esos metales ahora están chorreando hacia las fuentes acuíferas, lo que ha enrojecido los ríos, ha envenenado a ganado y cultivos, y ha vuelto imbebible el agua.

Cosecha de espárragos en Trujillo. Con suficiente agua y fertilizante, los espárragos pueden crecer directamente en la arena.

Las temperaturas en el área se han disparado, lo que también ha resultado en cambios extraños a los ciclos de cultivo, según dicen los agricultores locales. A lo largo de la última década ha sido posible cultivar el maíz –que desde la era prehispánica solo crecía una vez en las montañas– en dos o hasta tres ciclos.

Para personas como Francisco Castillo eso implicaría más ganancias, si no fuera porque ahora cunden más las pestes por el aire cálido.

En el caso de Castillo, quien planta maíz y arroz cerca de la desembocadura en Chimbote del río Santa, una lombriz fue la plaga que lo asedió a él y a sus vecinos. A principios de los años dos mil comenzó a devorar sus cultivos.

Y, el año pasado, llegaron los roedores.

“Este no era un lugar donde había ratas”, se lamentó Castillo.

Para Justiniano Daga, agricultor de 72 años, el punto de quiebre para sus cultivos de algodón fue cuando las hormigas se comieron los capullos. Este año decidió plantar caña y recorrer su producción a una mayor altura, donde hace más frío.

“Pero ahí también llega la peste” conforme aumentan las temperaturas, según dijo Daga.

La primera fase del proyecto comenzó en 1985 con un canal de 80 kilómetros de largo que irrigaba un valle y proveía electricidad por medio de una planta hidroeléctrica. A principios de los noventa, Perú comenzó con la segunda fase, para irrigar dos valles más y que creó una planta de tratamiento de agua que le daba servicio al 70 por ciento de la población de la zona.

En total más de cuarenta mil hectáreas de desierto se volvieron cultivables.

La temperatura en el sitio de los glaciares aumentó entre 0,5 y 0,8 grados Celsius entre los años setenta y principios de los 2000, lo que, según Portocarrero, causó que se acelerara la tasa de retroceso de esos glaciares de la Cordillera Blanca.

 “Cada año hay menos agua; cada día hay menos agua”, dijo Portocarrero.

ESTAMOS INYECTANDO 10 VECES MAS CO2 A LA ATMÓSFERA QUE DURANTE EL PERIODO PÉRMICO


La catástrofe más intensa que ha sufrido el planeta sucedió hace 252 millones de años, al final del periodo Pérmico, cuando murió el 90 por ciento de la vida en el océano y el 75 por ciento en la tierra. Los registros fósiles son prácticamente inexistentes durante millones de años después: desaparecieron árboles, las bacterias remplazaron los arrecifes de coral, no había ruido de insectos. Los hongos con apariencia de espinas en el registro fósil tal vez sean la putrefacción de un mundo extinto.

Fue el momento en que la Tierra ha estado más cerca de quedar totalmente esterilizada. El planeta tardaría diez millones de años en recuperarse por completo, con el terreno preparado para el eventual ascenso de los dinosaurios.

 “La extinción en masa del final del periodo Pérmico es particular en la historia de la Tierra”, aseguró el geólogo Seth Burgess, del Servicio Geológico de Estados Unidos. “Nada ha sido tan grave y nada siquiera se le acerca”.

Cada vez hay más evidencias que sugieren que este apocalipsis de la antigüedad fue provocado, en gran medida, por emisiones gigantescas de dióxido de carbono producto de las erupciones de los volcanes ubicados en una amplia franja de Siberia. En la actualidad se están discutiendo las consecuencias de inyectar enormes cantidades de dióxido de carbono en el aire, como si la amenaza solo existiera a partir del resultado especulativo de modelos computarizados. Sin embargo, como lo han descubierto los científicos, esto ha sucedido muchas otras veces y en ocasiones los resultados fueron catastróficos.

La revista Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology publicó en julio una edición especial en la que, a partir de un conjunto de evidencias cada vez mayor, se afirma que las anteriores emanaciones volcánicas de dióxido de carbono pudieron haber ayudado a provocar muchas de las extinciones más extremas en la historia de la Tierra.

Advirtieron que también pudo haber habido otros aspectos mortales involucrados en estos Armagedones, pero el paleontólogo David Bond y el geólogo Stephen Grasby escribieron en la revista que la mayoría de las extinciones masivas estuvieron marcadas por “calentamiento global, anoxia y acidificación de los océanos, los cuales fueron producto de los cambios en el CO2 atmosférico”.

Después de sintetizar un cantidad inmensa de estudios y de investigar casi veinte extinciones masivas globales en los últimos 500.000 millones de años —incluidas las más extremas, llamadas las “Cinco grandes”—, los autores concluyeron que “el vulcanismo a gran escala es la causa principal de las extinciones masivas” y que “la mayoría de las extinciones están asociadas con el calentamiento global y fenómenos destructivos como la anoxia marina”.

El número especial de la revista refleja una comunidad científica que, al no encontrar impactos de asteroides en las escenas del crimen de muchas de las peores calamidades prehistóricas, ha dejado de observar el cielo y ha puesto la atención en las extinciones de cosecha propia.

Aunque es probable que llame más la atención el asteroide que aniquiló a los dinosaurios 186 millones de años después, la Gran Mortandad hace que esa catástrofe parezca pequeña en cuanto a la destrucción que generó.

En la actualidad, en los lugares más recónditos de Siberia, hay montones de basalto antiguo apilado; en algunos lugares la densidad es de kilómetros. Hace 252 millones de años, en la parte más alta de la extinción masiva de finales del periodo Pérmico, esta lava habría cubierto millones de kilómetros cuadrados del que fuera el supercontinente Pangea. Sin embargo, la lava no fue la única causa que casi acabó con la vida en la Tierra.

Como lo documenta el trabajo de Burgess, cuando este magma empezó a expandirse hacia la corteza superficial de Siberia, llegó a una de las cuencas de carbón más grandes del mundo y cocinó enormes depósitos de rocas ricas en carbono. Los combustibles fósiles se calentaron de forma excesiva y emergieron a la superficie terrestre en la forma de espectaculares explosiones de gas, como lo documentó un equipo encabezado por el geólogo noruego Henrik Svensen.

A pesar de que los volcanes en Siberia ya llevaban haciendo erupción durante casi 300.000 años, el trabajo de Burgess indica que la extinción masiva no comenzó sino hasta que el magma empezó a quemarse a una escala colosal debido a los combustibles fósiles. Se liberó el dióxido de carbono a la atmósfera con la misma eficacia con que lo haría hoy en día cualquier fábrica impulsada por la quema de carbón o el escape de una minivan.

En el caos resultante, a medida que aumentaron las temperaturas y la vida fue muriendo en los océanos acidificados donde se agotó el oxígeno, casi se le detiene el pulso al planeta. Le pregunté a Burgess qué habría experimentado un viajero en el tiempo que hubiera estado de visita al final de periodo Pérmico en la Tierra. “Habría tenido calor y habría sido terrible”, dijo riéndose.

Aunque es probable que llame más la atención el asteroide que aniquiló a los dinosaurios 186 millones de años después, la Gran Mortandad hace que esa catástrofe parezca pequeña en cuanto a la destrucción que generó. Produjo el final de un mundo más viejo y menos conocido, pero igual de fascinante: una vida salvaje en el supercontinente llena de una colección extraña de antepasados sorprendentes de los mamíferos y, en los mares, una alucinación arcaica de caparazones y tentáculos que habían perdurado desde los albores de la vida animal.

Hoy, la humanidad desempeña el papel de ese supervolcán primigenio en Siberia que quemó las reservas más antiguas de carbono en el mundo, las cuales llevaban mucho tiempo enterradas en forma de petróleo, carbón y gas natural. A pesar de que es probable que hubiera otros factores destructivos en marcha durante la Gran Mortandad —como halocarburos destructores de ozono, lluvia ácida o una fuerte y tóxica dosis de metales pesados que caía producto del esmog volcánico—, el principal sospechoso de la que podría haber sido la aniquilación del planeta fue la descarga de dióxido de carbono, la cual deforma los químicos. Basta con ver el océano moderno para entender por qué.

El exceso de dióxido de carbono reacciona con el agua del mar y provoca que los animales que utilizan carbonato para construir sus esqueletos no puedan habitar el mar. Los océanos modernos ya son 30 por ciento más ácidos desde el inicio de la Revolución Industrial: en nuestros mares, por su reciente acidez, se han descubierto hoyos en los caparazones de los caracoles flotantes que se alimentan de pláncton, los cuales son parte fundamental de la cadena alimenticia de las regiones antártica y del noroeste del Pacífico.

Para 2050, el océano Antártico ya no albergará estas criaturas, las cuales también son una parte crucial en la dieta del salmón. Del mismo modo, tal vez a mediados de siglo, la acidificación destruirá los arrecifes de coral que ya están enfermos y alojan 25 por ciento de la biodiversidad del océano. Además, los mares menos profundos del mundo están perdiendo oxígeno a medida que se calienta el planeta y la contaminación por nutrientes se vierte desde los centros agrícolas y las cuencas urbanas. Los paleontólogos reconocen todos estos cambios.

Sigue siendo una pregunta abierta cuál será el resultado del continuo experimento químico que realizamos con el planeta, pero la historia de las extinciones masivas nos brinda un consejo: precaución extrema.

Por fortuna, todavía falta mucho para tener el nivel de extinción en masa que había a finales del periodo Pérmico, aunque algunos paleontólogos advierten que bastan algunos siglos más de abuso medioambiental para llegar a ese punto. Sin embargo, no se tiene que llegar hasta el apocalipsis para que la vida comience a ser notablemente menos agradable.

Incluso antes de que Estados Unidos tomara la decisión descabellada de salirse del Acuerdo de París, el planeta ya se había desviado bastante del curso de lograr el objetivo de que la temperatura mundial no aumentara más de dos grados Celsius para 2100. En la actualidad llevamos un ritmo con el cual llegaremos a cerca de cuatro grados Celsius de calentamiento para el final del siglo, una temperatura que en ocasiones pasadas significó que no hubiese hielo en ningún polo. Sin embargo, el calendario no se detiene al final del siglo y, si el calentamiento rebasa esa marca, habrá partes del planeta donde no podrán vivir mamíferos como nosotros, por los peligros del estrés por calor. Además, como lo demuestra el blanqueamiento de la Gran Barrera de Coral, los océanos ya están luchando por adaptarse a un mundo más caliente y más ácido.

A pesar de que la Gran Mortandad fue realmente extrema y que es probable que participaran fuerzas superiores al arsenal de la humanidad, hemos resultado ser una potencia geológica sumamente formidable conforme seguimos alterando y deformando los complejos sistemas terrestres que soportan la vida.

“El ritmo en el que estamos inyectando CO2 en la atmósfera estos días, según nuestras mejores estimaciones, es diez veces más rápido que durante el final del periodo Pérmico”, me comentó el paleoclimatólogo Lee Kump, decano del Colegio de Ciencias de la Tierra y Minerales de la Universidad Estatal de Pensilvania. “Y el ritmo tiene importancia. Entonces, estamos creando un ambiente muy complicado para que la vida se adapte y estamos imponiendo ese cambio cerca de diez veces más rápido que los peores sucesos en la historia de la Tierra”.

El final del Pérmico es una era previa a los dinosaurios de extinción masiva que asesinó al 90 por ciento de la vida en el océano y 75 por ciento en tierra firme. También se llama la Gran Mortandad.

El verdadero culpable de la crisis climática no es ninguna forma particular de consumo, producción o regulación, sino más bien la manera en que producimos globalmente, que es por ganancias en vez de sustentabilidad. Mientras esa norma esté vigente, la crisis seguirá y, dada su naturaleza progresiva, empeorará. Ese es un hecho difícil de confrontar. Sin embargo, desviar la mirada de un problema aparentemente irresoluble no hace que deje de ser un problema.

EL VISITANTE INTERESTELAR OUMUAMUA

Este otoño, la galaxia vino a visitar el sistema solar a través de un objeto de forma alargada que astrónomos con sede en Hawái nombraron Oumuamua. El emisario interestelar de origen desconocido fue descubierto en octubre, mientras se movía por el sistema solar a unos 17000 kilómetros por hora.

Oumuamua (o-mu-a-mu-a), que quiere decir “mensajero” o “centinela” en hawaiiano, no estuvo aquí por mucho tiempo.

El 19 de octubre de 2017 fue avistado por primera vez cerca de la constelación de Lyra, a unos 32 millones de kilómetros de la Tierra, y para mayo del siguiente año estará por Júpiter, en dirección hacia afuera del sistema solar.

Ante el descubrimiento del asteroide, astrónomos de todo el mundo se apuraron para tratar de avistarlo con telescopios. Los integrantes del Instituto SETI, dedicado al estudio de posible inteligencia extraterrestre, se pusieron a buscar posibles señales de vida alienígena.

Por ahora, sin embargo, eso es solo un deseo de ciencia ficción. “Nuestras observaciones son enteramente consistentes con que esto es un objeto natural”, dijo Karen Meech, integrante del Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawái y líder de la colaboración internacional que descubrió Oumuamua con el telescopio Pan-STARRS 1.

El equipo de la Dra. Meech acaba de publicar el primer reporte de sus observaciones en la revista Nature. El artículo describe al visitante interestelar como algo familiar y alienígena a la vez.

“No se ve nada así en nuestro sistema solar”, dijo Meech.

Dado su color y otras aparentes propiedades, Oumuamua se parece a los asteroides que ya conocemos y que tememos que un día puedan estrellarse contra la Tierra y destruir la civilización humana.

Sin embargo, su forma es extraña. Es muy alargado, casi diez veces más largo que ancho.

Aunque el objeto misterioso ya casi deja nuestro sistema, es probable que haya miles como él que no hayan sido detectados, dicen los científicos.

Los astrónomos han predicho desde hace mucho tiempo que es probable que haya restos interestelares que invadan el sistema solar de vez en cuando, como pedazos de hielo de discos de planetas lejanos.

Estos objetos se manifestarían como cometas a medida que se acercan al Sol, al vaporizarse y encenderse. Oumuamua no se abrillantó como cometa: es tan oscuro que solo podía ser detectado con un telescopio muy poderoso, como el Pan-STARRS.

Un telescopio con un diámetro de ocho metros que está en construcción en Chile podría permitir avistar más objetos de ese tipo.

Oumuamua se ve más brillante cada 7,3 horas, lo que sugiere que está rotando. Eso es algo que un asteroide no podría hacer sin despedazarse a menos de que esté hecho de un material más fuerte.

Medidas espectrales revelaron que Oumuamua es de un color rojo oscuro, como el de muchas lunas en las afueras del sistema solar cuyas moléculas heladas han sido “pintadas” por la radiación del espacio exterior. También podría deberse a la presencia de hierro, según la Dra. Meech.

Aún es un misterio cómo Oumuamua obtuvo esa forma —quizá surgió tras una explosión de una supernova o fue formada por objetos que chocaron y se pegaron juntos— y de dónde vino.

La Dra. Meech dijo que primero pensaron que el origen era la estrella Vega, la más brillante de la constelación Lyra, pero que los análisis de la trayectoria indicaron después que eso era poco probable. El hecho de que el asteroide esté viajando a la misma velocidad relativa al Sol que otras estrellas cercanas sugiere que es la primera vez que se encuentra en otro sistema.

Aunque, según escriben los científicos en Nature, “la posibilidad de que Oumuamua haya estado orbitando la galaxia durante miles de millones de años no puede descartarse”.

Tampoco queda claro hacia dónde se dirige.

¿DE UN DICTADOR A OTRO EN ZIMBABUE?

Hijo de campesinos, a los 16 años ya estaba curtido como luchador a favor de la libertad, estudió para ser abogado y ascendió hasta convertirse en el jefe del temido servicio de inteligencia de su nuevo país. Conocido como el Cocodrilo, una vez explicó su apodo al decir: “Ataca en el momento preciso”.

Emmerson Mnanagagwa, el vicepresidente de Zimbabue hasta que lo despidieron el 8 de noviembre de 2017, es el nuevo presidente, después de que el ejército se llevó detenido al expresidente Robert Mugabe y este terminó por renunciar después de que la nación del sur de África estuvo sumida varios días en la incertidumbre.

Aún no se sabe cuál fue el papel que Mnangagwa, de 75 años, desempeñó en lo que parece haber sido un golpe de Estado realizado por sus aliados en el ejército, pero los funcionarios y observadores de su ascenso al poder dicen que comparte ciertos rasgos con Mugabe: tiene hambre de poder, es corrupto y domina la represión.

“Sus actos crueles son numerosos”, dijo Peter Fabricius, un periodista sudafricano y uno de los muchos observadores que temen que Zimbabue esté pasando de un líder autoritario a otro.

Al despedir a Mnangagwa, Mugabe —el dirigente de Zimbabue desde que se hizo independiente en 1980 y quien, a los 93 años, era el jefe de Estado más anciano del mundo— puede haberse pasado finalmente de la raya, escogiendo a un antiguo aliado con credenciales de la guerra de independencia y una profunda base de poder propia.

Muchos vieron el despido como una acción que abría el camino para que Grace Mugabe, la primera dama, sucediera al recién dimitido presidente en el cargo, pero ella —ampliamente rechazada por su temperamento volátil y sus gustos costosos— prácticamente carece de apoyo entre los militares y agentes de inteligencia, quienes tienen un firme control sobre el país.

Para cuando Mnangagwa fue despedido, la enemistad entre el vicepresidente y Grace Mugabe se había hecho pública. La acusó de tratar de asesinarlo con helado envenenado proveniente de su granja de lácteos, lo que ella niega.

Conforme Zimbabue avanza a una transición, los ánimos en el país están apagados.

La mayoría de los ciudadanos se regocijan por la caída de los Mugabe, cuyo control político absoluto no hizo sino arruinar la economía y alienar a gran parte de la población. Sin embargo, muchos ven el relevo en el poder como un síntoma de la lucha intestina y la división generacional que enturbia al partido gobernante, el ZANU-PF (Unión Nacional Africana de Zimbabue – Frente Patriótico), y no una verdadera oportunidad de tener una democracia multipartita ni una reforma económica.

Un grafiti en Harare en el que se lee: “We want garwe” (Queremos a garwe), que significa cocodrilo, en referencia al apodo de Mnangagwa

También se teme por la relación de Mmangagwa con algunos de los peores momentos de la era de Mugabe: se acusó al próximo presidente de orquestar las medidas de la década de los ochenta por las cuales miles de miembros del grupo étnico ndebele fueron asesinados. Fue un defensor ávido de la política económica más controvertida de Mugabe: la expropiación y redistribución de la tierra que había estado en manos de los agricultores blancos desde la época colonial.

También se le acusó de estar detrás de la violencia mortal que amañó la votación en 2008 a favor de Mugabe, lo cual niega.

“Hay una dosis saludable de turbulencia porque saben que el hombre que podría tomar el control no es el ‘señor Democracia’”, dijo Wilf Mbanga, editor de The Zimbabwean, un periódico en línea. “Su récord no es impresionante. Tiene un pasado sucio. ¿Va a ser más limpio? No lo sabemos”.

Emmerson Dambudzo Mnangagwa nació el 15 de septiembre de 1942, en Zvishavane, un pueblo minero, y es hijo de agricultores políticamente activos.

Su padre participó en el movimiento de resistencia en contra de los colonizadores blancos; su activismo político obligó a la familia a huir a lo que hoy es Zambia. “Nació dentro de la política”, dijo Victor Matemadanda, secretario general de la Asociación Nacional de la Guerra de Liberación de Zimbabue, quien fue subordinado de Mnangagawa en el ejército.

Al igual que su rival Grace Mugabe, Mnangagwa es muy impopular en algunas partes del país. Perdió su escaño en el parlamento por lo menos dos veces, una después de que se le acusó de poner una bomba en la casa de su oponente, de acuerdo con Mbanga, editor de The Zimbabwean.

En los últimos años, Mnangagwa ha tratado de reformar su escabroso pasado, presentándose como defensor de la reforma agraria y propulsor de esfuerzos para restaurar la relación de Zimbabue con inversionistas extranjeros e instituciones internacionales, incluyendo al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial.

Aunque la reciente acción militar contra Mugabe inició con el despido de Mmangagwa, hay reportes sobre que el seudogolpe se había planeado varias semanas antes y que altos mandos del ejército habían consultado con oficiales de Sudáfrica y China.

Los orígenes del apodo Cocodrilo no son claros. Algunos dicen que era el seudónimo de Mnangawa durante la lucha por la liberación; otros dicen que se deriva del nombre de su familia.

Matemandanda, el veterano del ejército, abundó en el sobrenombre durante una entrevista telefónica reciente.

“Un cocodrilo espera pacientemente a su presa, fingiendo ser una piedra”, dijo. “A veces, piensas que no reacciona, que no tiene una solución para lo que está pasando. No se muestra irritado sino hasta el momento propicio y entonces ataca. Y, cuando lo hace, no falla”.

EL CAPITALISMO TIENE UN PROBLEMA… ¿SE PUEDE SOLUCIONAR REGALANDO DINERO?

No hace falta tener una credencial de revolucionario para deducir que el capitalismo global tiene un problema.

En la mayor parte del mundo, los trabajadores enfurecidos denuncian la escasez de empleos con sueldos que permitan aspirar a una vida de clase media. Los economistas intentan resolver el crecimiento cada vez menor de los salarios, justo cuando los robots están listos para remplazar a millones de trabajadores humanos. En la reunión que se celebra cada año en el complejo turístico suizo de Davos donde se reúne la élite mundial, los multimillonarios caciques financieros debaten la manera de hacer que el capitalismo sea más amable con las masas para apaciguar al populismo.

He aquí el ingreso básico universal.
La idea es ganar terreno en muchos países con una propuesta que suavice los bordes del capitalismo. A pesar de que los detalles y las filosofías varían de lugar en lugar, la noción general es que el gobierno otorga cheques a todo el mundo de forma regular, sin importar el ingreso de cada uno o si están trabajando. El dinero garantiza el alimento y el techo para todos, y, al mismo tiempo, elimina el estigma del apoyo gubernamental.

Hay quienes consideran que el ingreso básico es una manera de dejar que las fuerzas del mercado hagan su magia implacable por medio de la innovación y el crecimiento económico, mientras tienden un colchón para los que fracasan. Otros lo presentan como un mecanismo para liberar a la gente de los trabajos miserables que solo permiten vivir en niveles de pobreza: los trabajadores podrían organizarse para tener mejores condiciones o dedicarán más tiempo a sus capacidades artísticas. Otra escuela lo percibe como la respuesta necesaria para una época en la cual ya no se puede depender del trabajo para financiar las necesidades básicas.

“Cada vez estamos ante una mayor precariedad de empleos”, aseguró Karl Widerquist, un filósofo de la Universidad de Georgetown, campus Catar, y un defensor prominente de una red universal de seguridad social. “El ingreso básico da al trabajador el poder de decir: ‘Bien, si Walmart no me va a pagar lo suficiente, entonces ya no voy a trabajar ahí’”.

Es evidente que el ingreso básico universal es una idea que trae un impulso. A inicios de este año, Finlandia comenzó un experimento de dos años de ingreso básico a nivel nacional. Recientemente, en Estados Unidos, se completó una prueba en Oakland, California, y se está a punto de lanzar otra en la ciudad cercana de Stockton, una comunidad que fue golpeada por la Gran Recesión y la consecuente epidemia de ejecuciones hipotecarias.

La provincia canadiense de Ontario está inscribiendo a participantes para una prueba de ingreso básico. Varias ciudades de Países Bajos están explorando qué pasa cuando entregan subsidios en efectivo sin condiciones a gente que ya recibe alguna forma de apoyo gubernamental. Una prueba similar se está llevando a cabo en Barcelona, España.

Una organización sin fines de lucro, GiveDirectly, está por afianzar un plan para otorgar subsidios universales en efectivo en las zonas rurales de Kenia.

Durante siglos, el concepto del ingreso básico se ha presentado con varias apariencias y ha ganado adeptos en una franja sorprendentemente amplia del espectro ideológico: desde Tomás Moro, el filósofo social de Inglaterra, hasta el revolucionario estadounidense Thomas Paine.

Se podría suponer que el agitador y populista Huey Long, gobernador de Luisiana, el icono de los derechos civiles Martin Luther King Jr. y el economista del liberalismo Milton Friedman coincidirían en muy poco; sin embargo, todos defendieron una versión del ingreso básico.

Una clara señal de la aceptación que tiene el concepto en la actualidad fue que, hace poco tiempo, el Fondo Monetario Internacional —una institución que no es propensa a tener sueños utópicosexploró la posibilidad de que el ingreso básico universal fuera un bálsamo para la desigualdad económica.

No a todos les gusta la idea. Los conservadores están inquietos porque creen que regalar dinero libre de obligaciones hará que las personas se vuelvan haraganes dependientes de los subsidios.

En el contexto estadounidense, cualquier conversación relacionada con una forma verdaderamente universal de ingreso básico también choca con la aritmética. Si todos los estadounidenses tuvieran 10.000 dólares al año —una suma que sigue estando debajo de la línea de pobreza para un individuo—, la cuenta llegaría a tres billones de dólares al año. Esta cantidad es casi ocho veces lo que Estados Unidos gasta en la actualidad en programas de servicio social. Fin de la conversación.

Los economistas estadounidenses que analizan el empleo son especialmente precavidos respecto del ingreso básico, debido a que los programas de seguridad social en Estados Unidos han sido recortados de manera significativa en décadas recientes, y los beneficios sociales, los de desempleo y los cupones para alimentos han sufrido una variedad de restricciones. Si el ingreso básico remplazara estos componentes con un programa gigante —la propuesta que podría ser del agrado de los libertarios—, cabe la posibilidad de que este se convierta en un gran blanco para más recortes presupuestales.

“Es probable que millones de personas terminen peor”, declaró en una reciente entrada de blog Robert Greenstein, presidente del Center on Budget and Policy Priorities, una institución de investigación con sede en Washington. “Si estuviéramos empezando desde cero —y nuestra cultura política fuera más parecida a la de Europa Occidental—, el ingreso básico universal podría ser una verdadera posibilidad. Pero no es el mundo en el que vivimos”.

Además, algunos defensores de los trabajadores desestiman el ingreso básico porque lo conciben como una forma errónea de enfrentar el problema real de no tener suficientes salarios de calidad.

“La gente quiere trabajar”, aseguró el economista ganador del Premio Nobel Joseph Stiglitz, cuando se le preguntó a principios de año sobre el ingreso básico. “La gente no quiere apoyos financieros”.

No obstante, algunos de los experimentos de ingreso básico que se están llevando a cabo han sido diseñados precisamente para animar a las personas a trabajar y que al mismo tiempo limiten su contacto con la asistencia pública.

En la prueba en Finlandia, los desempleados están recibiendo la misma cantidad de dinero que ya estaban obteniendo como beneficio de desempleo, pero los eximieron de las obligaciones burocráticas. La apuesta es que las personas utilicen el tiempo que están desperdiciando en solicitudes para obtener una capacitación que mejore sus carreras, para empezar negocios o para tener trabajos de medio tiempo. La prueba está remplazando un sistema en el que la gente que vive de los beneficios del Estado se arriesga a perder el apoyo si garantiza otro ingreso.

En resumen: se está presentando al ingreso básico no como un permiso para que los finlandeses holgazaneen en el sauna, sino como un medio para mejorar las fuerzas de destrucción creativa que son tan fundamentales para el capitalismo. Según esta lógica, una vez que el sustento haya dejado de ser una preocupación, las empresas débiles podrán cerrar sin inquietarse por las personas que se quedan desempleadas y asimismo liberarán capital y talento para operaciones más productivas.

De manera similar, las pruebas en Holanda, que se realizaron a nivel municipal, están orientadas a reducir la burocracia del sistema de desempleo. El experimento en Barcelona tiene el mismo objetivo.

Silicon Valley ha aceptado el ingreso básico como un elemento crucial para implementar la automatización de forma continua. Mientras los ingenieros buscan nuevas maneras de remplazar a los trabajadores humanos con robots, los financieros se concentran en el ingreso básico como un remplazo de los sueldos.

Un grupo activista conocido como Economic Security Project, entre cuyos financiadores se encuentra el cofundador de Facebook Chris Hughes, cubre los gastos del experimento en Stockton, California: el primer gobierno municipal que está listo para probar el ingreso básico. La prueba dará comienzo el próximo año; aún no se ha divulgado la cantidad de residentes que recibirán 500 dólares al mes.

La prueba en Oakland fue obra de Y Combinator, una incubadora de empresas emergentes. Sus investigadores entregaron diversos subsidios a algunas decenas de personas como una simple prueba de viabilidad para el ingreso básico.

La siguiente fase es mucho más ambiciosa. Los investigadores de Y Combinator planean distribuir subsidios a 3000 personas con ingresos por debajo del promedio en dos estados no revelados de Estados Unidos. Entregarán 1000 dólares al mes a 1000 personas, sin compromiso, y 50 dólares al mes al resto, con lo cual podrán comparar cómo utilizaron el dinero las personas que hayan recibido el subsidio y qué impacto ha tenido en sus vidas.

Un elemento clave de la iniciativa del ingreso básico es la suposición de que la gente pobre está en mejor posición que los burócratas para determinar cuál es el uso más benéfico del dinero de ayuda. En vez de obligar a que los receptores del dinero se enfrenten a reglas complejas y a un despliegue aturdidor de programas, lo mejor es simplemente dar dinero a la gente y dejarla decidir cómo usarlo.

Esta es una idea central del programa de GiveDirectly en Kenia, donde hace un año comenzó un estudio piloto en el cual se entregaron pequeños subsidios de efectivo sin condiciones a residentes de un solo pueblo: cerca de 22 dólares al mes. El programa está expandiendo sus miras, pues planea entregar subsidios a casi 16.000 personas en 120 pueblos.

Desde el punto de vista de la investigación, aún son las primeras etapas del ingreso básico, un momento para experimentar y evaluar antes de que se inviertan grandes cantidades de dinero en un nuevo modelo de asistencia pública.

No obstante, desde un punto de vista político, el ingreso básico parece haber encontrado su momento, el cual llegó a causa de las ansiedades de los más pobres y los trabajadores respecto de los ricos, quienes perciben la creciente desigualdad como un detonador potencial para ver muchedumbres blandiendo horquetas.

“El interés está surgiendo en todas partes”, afirmó Guy Standing, un investigador asociado a la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres. “Los debates que se están teniendo gozan de una fertilidad extraordinaria”.

LA CIENCIA PODRÍA HABER DESCUBIERTO EL SECRETO DE LA LONGEVIDAD

Como una de los excesivamente raros miembros de su especie en vivir más allá de los 110 años, Goldie Michelson divulgó sus secretos para la longevidad incontables veces antes de morir el año pasado a los 113 años.

“Caminatas por la mañana y chocolate”, le decía la habitante de Worcester, Massachusetts, y alguna vez la estadounidense viva de mayor edad, al constante flujo de curiosos que marcó sus últimos años.

A diferencia de los crecientes grupos de nonagenarios y centenarios, aquellos que llegan a la decimosegunda década, conocidos como supercentenarios, rara vez enfrentan enfermedades o incapacidad prolongadas antes de morir, un beneficio que muchos de ellos han atribuido a sus hábitos personales.

“Trato de vivir conforme a la verdad”, dijo Shelby Harris, quien lanzó la primera bola en el juego inaugural de la temporada 2012 del equipo local de ligas menores pocos meses antes de morir a los 111 años en Rock Island, Illinois. Emma Morano de Verbania, Italia, quien aún cocinaba su pasta hasta unos cuantos años antes de morir en abril pasado a los 117 años, recomendaba comer huevos crudos y no tener marido.

Sin embargo, a pesar de regodearse en la idea de que una longevidad excepcionalmente sana puede explicarse por el estilo de vida, todos accedieron a donar ADN a un esfuerzo privado para encontrar los secretos que guardan los genes supercentenarios.

Las secuencias genéticas completas de Michelson, Harris y Morano se encuentran entre los cerca de 35 genomas de supercentenarios norteamericanos, caribeños y europeos que una organización sin fines de lucro llamada Betterhumans puso a la disposición de cualquier investigador que quiera profundizar en ellos.

Unos cuantos genomas adicionales provienen de personas que murieron a los 107, 108 o 109 años. Si se puede demostrar que patrones inusuales en sus 3000 millones de pares de adenina, citosina, guanina y timina —las nucleobases que conforman todos los genomas— han prolongado su vida y protegido su salud, señala la lógica, es concebible que pudiera crearse un medicamento o una terapia genética para replicar esos efectos en el resto de nosotros.

“Espero que encuentren algo que le haga bien a alguien”, dijo Clarence Matthews, de 110 años. Como una contribución final a la base de datos, Matthews permitió que le sacaran sangre el año pasado en su casa en Indian Wells, California, mientras yo estaba a su lado mirando.

Obtener muestras genéticas de supercentenarios no fue fácil: fue difícil encontrarlos y, en ocasiones, murieron antes de poderles tomar muestras.

El excepcional almacenamiento de genomas de supercentenarios, el más grande hasta ahora que se ha secuenciado y hecho público, se da en un momento en que los estudios de longevidad comunes han brindado pocas pistas sólidas sobre el envejecimiento sano. Al parecer son el estilo de vida y la suerte los factores de peso para que la gente viva hasta los 90 o 100 años.

Parece que el grado en que cuentan con una ventaja genética proviene en parte de haber heredado menos de las variaciones comunes de ADN que se sabe elevan el riesgo de presentar cardiopatías, enfermedad de Alzheimer y otras afecciones.

Eso no es suficiente, afirman algunos científicos, para explicar lo que llaman “supervivencia realmente rara”, ni por qué los supercentenarios son más sanos que los centenarios en sus últimos meses y años. Así que los científicos sugieren que los supercentenarios podrían poseer un código genético que los protege activamente contra el envejecimiento.

Las secuencias de ADN divulgadas fueron obtenidas casi exclusivamente por James Clement, de 61 años.

Un autoproclamado científico ciudadano, Clement recolectó sangre, piel o saliva de supercentenarios de catorce estados de Estados Unidos y otros siete países en un periodo de seis años. Muchos aún trabajaban en su jardín, discutían, conducían y coqueteaban.

Los rasgos complejos, como la estatura, el índice de masa corporal y riesgos de enfermedades —fenotipos, como se conocen en el léxico de la genética—, por lo general surgen de la combinación de cientos de lugares en el genoma en el que el alfabeto del ADN difiere entre los individuos.

Detectar cuáles variaciones afectan a cuáles fenotipos requiere de la potencia estadística de decenas de miles de muestras de ADN: casi seguro un impedimento entre los supercentenarios, cuya cantidad comprobada, a nivel mundial, es de alrededor de 150.

Los genealogistas aficionados dedicados a validar la edad de las personas más ancianas del mundo calculan que incluso el total no comprobado es de solo cerca de mil (en largas extensiones del planeta, donde los registros de nacimiento son escasos o nulos, identificar a supercentenarios comprobados es virtualmente imposible).

Aun así, algunos investigadores esperan que, a pesar de la cantidad limitada de genomas disponibles, será posible identificar el ingrediente secreto de los supercentenarios con métodos utilizados para descubrir la base genética de otras enfermedades raras. Nadie sabe con exactitud cuántos genomas podrían ser necesarios.

“Esto es lo que llamamos un ‘fenotipo extremo’”, dijo el genetista de Harvard George Church, quien se encargó de la secuenciación de los genomas para que Clement pudiera divulgarlos a través de una organización sin fines de lucro. “Mientras más avances en la campana de Gauss, más probable es que encuentres algo, aun con una muestra de tamaño pequeño”.

Aunque la meta de hacer más lento el envejecimiento para ampliar el “periodo sano” humano ha ganado terreno en la ciencia establecida, la investigación ha estado en gran medida limitada a estudios con animales.

Se dice que una no muy famosa filial de Google llamada Calico, acrónimo de California Life Company, analiza el genoma de la rata topo lampiña, célebre por una supervivencia diez veces más larga que la de la mayoría de sus primas ratas.

Científicos que trabajan con fondos federales están probando un medicamento en monos basado en un experimento que duplicó la vida de lombrices intestinales. En laboratorios de todo el mundo, los marcadores de edad de ratones, ratas y peces killis turquesa ancianos han sido, a veces, revertidos.

Sin embargo, lo que funciona en organismos de vida corta a menudo no se traduce a los humanos, cuya supervivencia promedio en países desarrollados se acerca a los 80 años. Así que, a pesar de las limitaciones de la base de datos de Clement, varios investigadores prominentes ya han expresado interés en ella.

“Esto podría demostrar la utilidad de comenzar una colección más grande”, dijo Paola Sebastiani, una investigadora de la longevidad de la Universidad de Boston.

Un recuento de lo que Clement llama el Proyecto de Investigación de Supercentenarios ofrece un vistazo a lo que podría implicar, incluyendo la perseverancia, la compasión y un sentido del humor que tiende a ser negro.

Vida o muerte
Fue un comienzo poco auspicioso, admitió en un correo electrónico que envió Clement en enero de 2011 a un amigo. La primera supercentenaria que Clement había conseguido citar, Mississippi Winn, había muerto a los 113 años antes de que él pudiera llegar de su casa en San José, California, a la de ella en Shreveport, Luisiana.

No fue la única vez. Después de esa edad, aprendió pronto Clement, la probabilidad de morir en el año siguiente es de aproximadamente el 66 por ciento.

“Puede ser que incluso cuando estás guardando tus cosas en el auto, la persona se enferme y diga que no puede recibirte”, dijo Clement, después del primero de varios planes para que yo presenciara una donación de ADN que se canceló de pronto.

Clement podría extraer ADN de muestras post mortem, con permiso de la familia y asumiendo que pudiera llegar al lugar del funeral a tiempo. También es posible la exhumación, en teoría, para obtener muestras.

Sin embargo, por razones comprensibles, dijo, los miembros de la familia por lo general dejan de comunicarse con él cuando el supercentenario muere. Para mejorar las probabilidades de obtener muestras —y de que haya un balance de género, puesto que los supercentenarios son casi en su totalidad mujeres— bajó su edad objetivo de 110 a 106 años.

“Es mejor llegar cuando están vivos”, dijo.

Guiado por la lista de correo de las Personas Más Ancianas del Mundo, cuyo moderador, Robert D. Young, verifica las edades en nombre de los Récords Mundiales de Guinness y rastrea a los supercentenarios para el Grupo de Investigación Gerontológica, Clement puso alfileres para marcar las ubicaciones de posibles participantes en un mapa colgado en la pared de su oficina en casa.

Creó alertas de Google para las frases “cumpleaños 109”, “cumpleaños 110” y “cumpleaños 111”, y para los obituarios de supercentenarios conocidos.

A diferencia de muchas zonas llamadas azules, donde se dice que los supercentenarios están agrupados, no hay un acceso directo geográfico para captarlos. Así que llamó, mandó correos electrónicos y solicitudes de amistad en Facebook a cualquier contacto que pudiera encontrar, en cualquier lugar que pudiera hallarlo.

 “Me quito el sombrero por alguien dispuesto a dedicar unos momentos de su vida para ir a conseguir estas preciadas muestras”, dijo Church, el genetista de Harvard, que ha dedicado una parte de su laboratorio a investigar cómo revertir el envejecimiento.

Según creía Church, no era probable detectar el tipo de mutaciones extremadamente raras que quizá los supercentenarios albergan mediante técnicas estándar, que solo escanean los lugares en el genoma donde ya se sabe que el ADN varía entre individuos.

Buscar variaciones aún no catalogadas requeriría una secuenciación de la totalidad de las 6000 millones de letras genéticas de los supercentenarios, un procedimiento mucho más costoso. Cuando él y Clement hablaron por primera vez sobre esa idea en 2010, el costo era de cerca de 50.000 dólares por genoma.

Pero el precio estaba reduciéndose y, con el apoyo financiero de un puñado de personas ricas con ideas parecidas que aceptaron invertir en la fase exploratoria del proyecto, “simplemente parecía algo que podría hacer”, dijo Clement.

Clement descubrió rápidamente 2500 diferencias entre el ADN de los supercentenarios y los de los sujetos de referencia. Sin embargo, incluso con la ayuda de los estudiantes de posgrado del laboratorio de Church, era difícil saber a partir de ese grupo tan pequeño cuáles, en su caso, eran significativas.

Así que en los siguientes años, Clement —quien trabajaba sin cobrar un salario— recolectó muestras donde pudo y añadió otra decena de supercentenarios de todo Estados Unidos.

A principios del año pasado, una compañía confundada por Church, Veritas Genetics, anunció que haría la secuencia de genomas humanos por 1000 dólares cada uno. Church le dijo a Clement que Veritas secuenciaría las muestras restantes, así que se dispuso a recolectar algunas más.

El consejo del hombre más anciano de Estados Unidos
Al preguntarle cómo podría uno vivir una vida larga, sana y feliz, Matthews ofreció un consejo: "Sigue respirando". Credit Ivan Kashinsky para The New York Times
El prospecto de modificar el promedio de supervivencia de hoy en día al límite conocido de toda la humanidad es desconcertante. Una expectativa de vida promedio de 80 años parece generoso de varias maneras —era de solo 48 cuando Matthews nació, en 1906—. La mayoría de nosotros espera estar cerca de 80 años en el planeta, asumiendo que no pase nada terrible.

“Cuando tienes hijos por primera vez, no vienen con un manual, y tampoco hay un manual para cuando tu papá cumple 100 años, luego 105 y luego 110”, dijo el hijo de Matthews, Steve, de 75 años, quien también donó sangre el día que los visitamos.

Sin embargo, Matthews afirmó sin dudarlo que aún disfruta de la vida. Sus placeres incluyen el licuado que se toma en el almuerzo, su familia, la amabilidad de su cuidador y —esto en referencia al fotógrafo de The New York Times y una sonrisa entusiasta— “que me tomen fotos”.

A los 110 años, dijo que nunca le habían diagnosticado una enfermedad grave. El hijo de Matthews recordó que su padre tuvo un gran desempeño cuando jugó un partido de golf de dieciocho hoyos en su cumpleaños número 99. Gracias a que creó un negocio exitoso de bienes raíces, le brindó apoyo financiero a su última hermana viva, que tenía 105 años.

El hombre más anciano de Estados Unidos en ese momento, a Matthews a veces le costaba trabajo escuchar, pero su sentido del humor y su perspectiva estaban intactos. Si eso era lo que queríamos, “sigan respirando”, nos aconsejó.

Matthews murió este verano. Se hizo la secuencia de su ADN unas semanas después, y el mes pasado Clement la subió a la base de datos.

Aún no se sabe si, en combinación con los genomas de sus compañeros supercentenarios, contiene el secreto para una vida larga, saludable y feliz.

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