21 de noviembre de 2017

¿CÓMO SERÍA UNA INTERVENCIÓN MILITAR NORTEAMERICANA EN VENEZUELA?

Los Estados Unidos tienen diferentes cartas en simultáneo sobre la mesa. Apuestan a una o a la otra según cómo evolucione el escenario, en función del resultado de las que están en juego. No descartan ninguna, aun la que podría parecer más lejana: la intervención militar. El mismo Donald Trump se encargó de anunciarlo, de cargar el arma en vivo y en directo para el mundo. La pregunta sería, ¿por qué en este momento del conflicto?

Las elecciones del 30 de julio fueron un golpe directo hacia el proceso de acumulación insurreccional que sostenía la derecha. Se trató de un reempate del chavismo, un retorno a la iniciativa, como un boxeador que salió de las cuerdas con un cross y volvió a estabilizar la pelea. Con una ventaja evidente a estas horas: la subjetividad. El que sentía que iba a ganar quedó descolocado, desmoralizado. Pensaban -al menos su base social- que estaban por tomar el poder, en un despliegue que no parecía tener límite, y en menos de dos semanas perdieron calle, iniciativa, discurso, épica, y los dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) pasaron a ser acusados de traidores y cobardes.

La conclusión del resultado es que la derecha no tiene correlación de fuerzas -ni parece en condición de construirla- dentro de Venezuela para sacar al gobierno por la fuerza. Peor aún: lo que anunciaban como una victoria segura en cualquier escenario electoral tampoco lo es. Resulta difícil saber quiénes ganarán las elecciones a gobernadores que tendrán lugar en octubre. Los cantos de triunfo que ya anunciaba la derecha no son tales. La derrota tiene efecto dominó.

Con ese escenario, comenzaron a moverse las otras cartas, previstas con anterioridad. Por un lado, y siempre como trasversal y permanente, la económica: los ataques se agudizaron sobre la moneda y los precios. Por otro lado, de manera pública, los anuncios de participación electoral: casi toda la oposición terminó por inscribir sus candidaturas. Y por fin, tanto una carta de violencia subterránea, como la internacional, ligada a la anterior, la económica y la diplomática. Una palabra resume la estrategia: integralidad.

La carta subterránea
Está en construcción, todavía -al parecer- en estado de germinación, un brazo armado de la derecha. Se lo ha visto actuar desde el inicio de la escalada en el mes de abril. Por un lado, las acciones paramilitares en varios lugares del país, con ataques a cuarteles militares, comisarías, cuerpos de seguridad del Estado, controles de territorios, comercio y transporte. Por otro, y conectados, el desarrollo de grupos de choque que, en el transcurso de los meses, por ejemplo en Caracas, tuvieron una transformación de la estética, los métodos, la organización y la capacidad. Entre los primeros encapuchados de principios de abril y los “escuderos” de junio/julio tuvo lugar una evolución. ¿Dónde están esos grupos ahora que las calles están tranquilas?

A su vez se han multiplicado los videos en las redes de grupos armados que, con capuchas, armas largas y estética paramilitar, han anunciado estar preparados para confrontar militarmente. Sus objetivos son, repiten, tanto el gobierno como las organizaciones del chavismo.

Junto con eso han intentado crear héroes: el primero, Oscar Pérez, quien lanzó las granadas sobre el Tribunal Supremo de Justicia, y luego apareció entrevistado en pantallas. El segundo, Juan Caguaripano, quien se atribuyó la dirección del asalto al cuartel de Fuerte Paramacay donde fueron robadas más de cien armas y resultó detenido el viernes por la noche.

El objetivo parecería ser la creación de mitos, figuras que puedan transformarse en aglutinadoras, referentes de una estrategia de la derecha que no tiene dirigencia visible. Por debajo de la mesa sí tienen dirigentes: sectores norteamericanos, los mismos que desplegaron la escalada insurreccional, que ordenan las cartas. Y, de manera subordinada, la derecha venezolana, como Voluntad Popular.

Esa fuerza parece en proceso de desarrollo. Ha realizado ensayos, entrenamientos. Intenta emerger, estructurarse y consolidarse, ahora que la pérdida de calle de la derecha es inocultable.

La carta internacional
Es la que más fuerza ha tomado luego del 30 de julio. Los Estados Unidos han desplegado un abanico de medidas contra Venezuela, desde sanciones económicas, bloqueos financieros, intentos de cercos y aislamientos diplomáticos, hasta el reciente anuncio de la posibilidad de la intervención militar. La iniciativa en manos del frente internacional evidencia la dependencia e incapacidad de la oposición a nivel nacional. Allí, como en la estrategia general, manejan todas las cartas en simultáneo. Miden, preparan, evalúan las posibilidades para los discursos: las condiciones en el continente no son las mismas que en Medio Oriente, en términos militares, diplomáticos, políticos. Tampoco lo son en la geopolítica global.

Así el vice presidente de los Estados Unidos, Mike Pence, en la rueda de prensa del domingo, luego de reunirse con el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, afirmó que las sanciones contra Venezuela serán económicas y diplomáticas. Descartó públicamente la posible intervención miliar que había sido anunciada por Trump. Podría explicarse por el rechazo manifestado por Santos -aliado clave en el conflicto contra Venezuela- hacia una salida militar, por evaluar que no existe consenso en América Latina para plantear una evidencia frontal imperialista desaparecida desde hace años. Y porque para intervenir militarmente no es necesario anunciar que se lo hará -ya lo hacen, de hecho, a través del diseño de acciones y financiamiento, directo o indirecto, de los grupos armados-.

Para prever la hipótesis de la intervención militar resulta necesario quitarse la imagen de un desembarco de soldados mascando chicle, con el escudo norteamericano en la frente. No regalarán la evidencia de la acción: así ha sido planteada esta guerra en cada uno de sus frentes. Parece más certero buscar en formas subterráneas, acciones desencadenantes como excusas, ataques desde otras fronteras con Venezuela, con otras identidades. Ahí entra por ejemplo la conexión con el intento de desarrollo de un brazo armado que podría tomar nombre, dirigencia pública, y desplegarse con poder de fuego en algunas zonas. La táctica iría en función del desarrollo de esa estructura, su capacidad o no de avanzar y construir poder. Por ahora es incipiente.

Todas las cartas están sobre la mesa. El curso de los acontecimientos indicará cuáles tomarán más peso y cuáles serán descartadas. La decisión y el rol de los Estados Unidos es clara, ponen tiempos, tácticas, despliegan una fuerza que la derecha no tiene a nivel nacional.

Las elecciones de octubre serán clave: un buen resultado del chavismo le quitaría peso al sector de la derecha venezolana que apuesta por una resolución electoral. Reforzaría la tesis de que solo se puede sacar al chavismo del gobierno por la fuerza, a través de un brazo armado, articulado con una intervención mayor proveniente de otra frontera, como la de Colombia o Brasil.

Lo que está en juego es inmenso. La apuesta norteamericana parece proporcional a eso.

CÓMO SERÍA UN ATAQUE MILITAR CONTRA VENEZUELA?
Después del fracaso del imperialismo, de la derecha venezolana y de las oligarquías latinoamericanas y europeas en el derrocamiento del gobierno chavista y en impedir que se realizaran las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente en Venezuela, porque vislumbran que una nueva Constitución implicaría la profundización del proceso revolucionario iniciado en 1999 y podría influir en una nueva oleada revolucionaria en América Latina, esas mismas fuerzas imperiales y oligárquicas barajan ahora la posibilidad de una operación militar, como el propio Donald Trump tuvo la desfachatez de anunciar.

En un mensaje anterior remití algunos artículos que denuncian la preparación de ejercicios militares conjuntos de las tropas de EE.UU, y de varios países latinoamericanos (entre ellos el Perú) en una zona de la Amazonía, así como la construcción de bases yankees; extrañamente, organizaciones que se dicen “de izquierda” no se han pronunciado al respecto.

Ahora transcribo el artículo de Marco Teruggi publicado el 15 de agosto en la web TeleSUR: “¿Cómo sería una intervención norteamericana en Venezuela?”; luego, el artículo “Los vientos de guerra vienen del norte y son aupados por las oligarquías criollas”, de Jorge Forero, publicado el 16 de agosto en la revista América Latina en Movimiento, y un análisis y pronunciamiento del Partido Pueblo Unido, del Perú, publicado el 13 de agosto en su blog, que, entre otros puntos, deslinda con políticos y parlamentarios que se dicen de izquierda y que se han sumado a la intervención en Venezuela.

El 15 de agosto, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) detectó y neutralizó un plan de asalto a la propia sede del Gobierno de Venezuela (el Palacio de Miraflores), que incluía la entrada y secuestro del Presidente Nicolás Maduro; las fuerzas de seguridad capturaron a 18 personas y emitieron orden de captura internacional para otras 9. El plan formaba parte de una llamada “Operación David”, para la cual ya se habían trazado en ciertos puntos de Caracas unos dibujos de diamantes y estrellas de David; todo indica que la CIA y el servicio secreto de Israel (el Mossad) están implicados en dicha operación, de la que ya se habían ejecutado dos fases: el ataque aéreo con granadas a las sedes del Tribunal Supremo de Justicia y del Ministerio del Interior desde un helicóptero secuestrado, el martes 27 de junio, y el asalto terrestre por elementos paramilitares al Fuerte Paramacay, el domingo 6 de agosto.

El lunes 14 de agosto una multitudinaria movilización de venezolanos chavistas marcharon en Caracas hasta el Palacio de Miraflores a expresar su repudio a las amenazas militares proferidas contra su país por Donald Trump y otros funcionarios del régimen estadounidense.


20 de noviembre de 2017

DURA DISCUSIÓN SOBRE COLOMBIA EN SENADO DE EE. UU.

La estrategia antinarcóticos de Colombia se llevó este martes un diluvio de críticas muy fuertes durante una audiencia en el Senado de Estados Unidos que se convocó para evaluar sus resultados.

Desde senadores hasta varios funcionarios de la administración del presidente Donald Trump coincidieron en expresar "profunda preocupación" por el incremento de la producción y tráfico de coca y los pobres resultados que arroja de momento el plan para frenarlo.

Tanto que la senadora demócrata Dianne Feinstein concluyó que a su juicio el llamado Plan Colombia ya es un fracaso y amenazó con no respaldar futuras ayudas al país que no estén directamente relacionadas con prohibición o erradicación de cultivos e interdicción.

Por su parte, el subsecretario de Estado para Asuntos de Narcotráfico Internacional, Bill Brownfield, dijo que el Gobierno colombiano no estaba cumpliendo con lo acordado en marzo pasado, cuando se diseñó un nuevo enfoque para atacar el problema, y responsabilizó a las Farc por entorpecer los resultados.

Más aún, le pidió al país aumentar los recursos que gasta en la lucha contra las drogas y evitar que narcotraficantes se sigan "colando" como miembros de las Farc para evitar su extradición a EE. UU.

"Esta claro que la estrategia no está reduciendo ni la oferta ni la demanda. Esto está fracasando y de aquí en adelante la financiación (a Colombia) debe estar enfocada a la erradicación y a la interdicción y no votaré a favor por nada diferente.

Me preocupa que el plan de Colombia se concentra desproporcionadamente en el desarrollo alternativo y eso no funcionará en reducir la producción que era el plan original que yo respaldé hace 17 años", dijo Feinstein.

Para la senadora, tanto Colombia como EE. UU. deben "despertar" y realizar los cambios que sean necesarios para encarrilar el problema.

Tanto ella como el senador Chuck Grassley se refirieron al aumento de cerca del 60 por ciento en el área de cultivos ilícitos en el país en los últimos tres años y al incremento considerable del consumo de cocaína en EE. UU.

Para Feinstein, si bien Colombia se había beneficiado por ese aporte de EE. UU. que, a lo largo de los años, se tradujo en más seguridad hasta el acuerdo con las Farc, para ese país era una fracaso, pues estaba impactando el consumo en las calles del país y contribuyendo a la epidemia de drogas que actualmente se registra.

Brownfield arrancó, muy diplomático, aplaudiendo los esfuerzos del Gobierno por poner fin a un conflicto de más de 50 años. Así mismo, aclaró que si había dos grupos a los que no se les podía atacar por la crisis actual era a la Policía y el Ejército colombiano, que a diario le ponen el pecho al problema.

Pero luego comenzaron los dardos. Dijo, por ejemplo, que había una contradicción en la estrategia colombiana de erradicar forzosamente en algunas áreas y en otras ofrecer alternativas a los campesinos que cooperaran.

"El Gobierno –sostuvo el funcionario– ha firmado tantos acuerdos de erradicación voluntaria que no puede monitorearlos todos. Por lo tanto, lo que sucede en la práctica es que protege miles de cultivos ilícitos de la erradicación forzosa".

Afirmó a su vez que en el sur del país las Farc se han tomado el control de frentes o grupos de campesinos que negocian con el Gobierno la erradicación voluntaria y de allí los pobres resultados que se están viendo en zonas como Nariño.

Así mismo, dijo que el año pasado se tuvieron que cancelar más de 600 operaciones de erradicación, dada la protesta social en estas zonas. "Esto es absurdo y el Gobierno debe darles claros mandatos y las herramientas necesarias a la Policía y al Ejército", sostuvo el subsecretario.

Y también cuestionó el acuerdo de paz pues, desde su perspectiva, está permitiendo que narcotraficantes puros se cuelen para recibir beneficios y protegerse de la extradición.

"Hay que expandir las extradiciones (este, según dijo, fue uno de los puntos que se pactaron con el Gobierno colombiano). El acuerdo debe proteger a la menor cantidad posible de personas y no a la mayor cantidad".

El subsecretario dio entender, de paso, que el Gobierno de Colombia no estaría cumpliendo con los compromisos que se acordaron durante una reunión en marzo donde se fijaron los 6 puntos de la estrategia. "Volvimos en junio y les dijimos: 'esta conversación ya la tuvimos en marzo y no vemos resultados' ", afirmó el funcionario.

Lo otro que quedó claro en la audiencia es que buena parte de esos seis puntos parecen exigencias de EE. UU.

Entre las propuestas estuvo la de crear un coordinador nacional -el general Oscar Naranjo- y expandir el presupuesto que invierte Colombia dado que, dijo el subsecretario, "se le está metiendo mucha plata a la paz pero paz con narcotráfico es una paz falsa".

Así mismo, se acordó incrementar la erradicación, revisar la contradicción que existe entre erradicación forzosa y voluntaria, suprimir la protesta social que impiden las operaciones y aumentar las extradiciones.

Todas, salvo la figura del coordinador, parecen ser condiciones de EE. UU. y no fruto de un acuerdo bilateral.

Feinstein, durante su intervención, pidió revivir el debate de la fumigación aérea con glifosato. Aunque reconoció el argumento del gobierno, que citó un informe de la Organización Mundial de la Salud para frenar las aspersiones, dijo que el tema no estaba cerrado "pues otras personas piensan que el glifosato no causa daños" a la salud humana.

La senadora también subrayó una serie de incidentes en los que fiscales del país habrían sido sobornados por narcotraficantes del país como prueba de que la corrupción que genera el lucrativo negocio sigue vivo y coleando. Incluso hasta mencionó el caso del fiscal anticorrupción Gustavo Moreno, enredado por su participación en el cobro de chantajes para influenciar procesos judiciales, como prueba de la gravedad de problema.

Brownfield, al resumir, dijo que tenía algo de confianza en que quizá hacia el final del año podría ofrecer un balance más positivo que el actual. Eso, resaltó, por que en la estrategia que se está implementando en el norte del país -y que EE. UU. respalda- se está negociando la erradicación voluntaria directamente con los campesinos y no con las Farc.


"Espero mejores resultados para final del año por somos amigos y socios (de Colombia). Pero tenemos un serio problema que va tardar mucho tiempo en resolverse", puntualizó el subsecretario.

19 de noviembre de 2017

MISILES ECONÓMICOS CONTRA VENEZUELA

El régimen de Donald Trump emprendió nuevas sanciones económicas contra Venezuela. El canciller Jorge Arreaza calificó el hecho como la peor agresión sufrida por nuestro país en 200 años. En concreto, la orden ejecutiva prohíbe las negociaciones de deuda nueva por parte del Gobierno venezolano y Pdvsa.

El decreto prohíbe las transacciones de un conjunto de bonos y el pago de dividendos a las finanzas de Venezuela. La acción ocurre a pocos días de que Trump amenazara con la opción militar y al retorno del vicepresidente Pence de una minigira por América Latina con la finalidad de reforzar posiciones para atacar a la patria de Simón Bolívar.

Un sector de la oposición ha trabajado incansablemente para que ocurran estas sanciones. Ya el presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, había hecho durante meses el lobby correspondientes para que entidades financieras internacionales se negaran a otorgar créditos e incluso a bloquear pagos por parte de Venezuela.

Así como muy pocos en la oposición se deslindaron de la amenaza militar de Trump, el silencio de la MUD ante las nuevas sanciones sigue siendo su forma de expresar que aprueban las políticas de Estados Unidos, sin importarle la soberanía nacional. En su componente mediático, la derecha más bien se ha encargado de divulgar informaciones falsas, como el montaje sobre la presunta venta de Canaima a China, para justificar que acá ya hay otros países “ocupantes”. Se trata de la peor traición.

Ayer por la mañana “formadores de opinión” de la derecha, como César Miguel Rondón, elogiaban al vicepresidente Pence y decía que su actitud reciente en una actividad junto a prófugos venezolanos en Miami asemajaba a la de un “pastor” (religioso). Se burlaban de los ejercicios cívico-militares de hoy. Minimizaban la amenaza militar, festejaban las sanciones económicas. La comparsa perfecta para justificar una agresión contra el país, tal como ha ocurrido en otras naciones.

MODUS OPERANDI YANQUI
La derecha venezolana no es la primera en el mundo que promueva y festeje las acciones de Estados Unidos como policía del mundo. A ellos les parece natural que sea la Casa Blanca la que decida quién es bueno y quién malo en el mundo y quién debe recibir una ración de bombas o de bloqueos bajo esa consideración.

Una nación latinoamericana, Cuba, sufre un bloqueo económico, comercial y financiero desde hace 55 años. Ello ha causado pérdidas económicas a la mayor de las Antillas por un monto superior a los 750 mil millones de dólares. El bloqueo contra Cuba fue instigado y aplaudido por un amplio sector de la élite de ese país que había perdido sus privilegios y había marchado al sur de la Florida en EEUU, lugar que se convirtió en el epicentro de la permanente conspiración política y militar contra el país.

En marzo de 1960, el gobierno de Eisenhower había emitido una orden ejecutiva contra La Habana. Un año antes del bloqueo, en 1961 Estados Unidos promovió, financió y ejecutó una agresión armada contra Cuba: la invasión de Playa Girón. Todo se inició con el bombardeo contra instalaciones militares cubanas y luego con el desembarco de grupos de mercenarios en las costas cubanas. La conspiración fue derrotada.

LA TRAGEDIA DEL PUEBLO SIRIO
Para el año 2004, la élite de poder estadounidense decidió que era el momento para tomar Siria como parte de su juego de intereses geopolíticos. El Gobierno de Bashar El Assad no se había plegado a los designios de Washington en el Medio Oriente y por ello fue anotado, junto a su pueblo, en la lista de castigos. En Siria había una oposición que apludía aquello, que empezó a recibir financiamiento y armamento para emprender un conflicto armado, derrocar al gobierno y si todo salía redondo segmentar el país, desintegrarlo.

Para intentar destruir Siria no hubo escrúpulo alguno, las potencias occidentales armaron y fortalecieron a los mismos que decían ser sus “enemigos”. Sí, amplios sectores de la llamada oposición en Siria eran en realidad socios y aliados de las bandas terroristas como el Daesh. Mientras los yihadistas ejecutaban atentados, destruían la infraestructura civil y sometían a ciudades enteras a su arbitrio, Washington se encargaba de emprender una campaña de sanciones para aislar a Siria y dejarlo a merced de los terroristas.

Las mentiras de los medios concentrados acompañaban la agresión. Convertían a las víctimas en victimarios, emprendieron como campaña, para justificar todas las agresiones, que el gobierno de Al Assad había empleado armas químicas contra la población. No hubo prueba alguna que lo demostrara, pero lo repiten hasta el cansancio. En 2013 recrudecieron la campaña y ya estaban listos para una intervención militar contra Siria.

Durante casi una década, Estados Unidos ha probado todo tipo de sanciones, desde las individuales que incluye al gobierno, militares, investigadores, académicos y científicos, hasta las económicas con la prohibición de las exportaciones de todo tipo de productos sirios. La firmeza y el valor del pueblo sirio y la solidaridad de países como Rusia evitaron lo que parecía inminente, la invasión y ocupación del país por parte de tropas estadounidenses.

LA YUGOSLAVIA CASTIGADA
Luego de la caída del campo socialista, hecho que se selló alrededor del año 1990, el Gobierno estadounidense se asumió como nunca dueño del planeta. Sus socios de la OTAN parecían solo débiles peones al servicio del Pentágono. Consideraron que era el momento para expandirse y evitar que se repitiera la historia de otra gran nación que enfrentara sus desmanes, como lo había sido la Unión Soviética.

Pero una pequeña nación había escapado a la sumisión. La República Federal de Yugoslavia, ubicada al sur de Europa, en la región de los Balcanes. Hasta allí consideró Estados Unidos que había que dar otra “lección” de democracia. Instigaron junto a sus serviles socios europeos una guerra civil, con el apoyo incluso a grupos terroristas formados en la región de Kosovo, para propiciar la partición del país en varios pedazos. El gobierno yugoslavo de Milosevic intentó evitarlo.

En dos partes, le dieron una ración de barbarie a Yugoslavia. Primero en el año 1991, con el bloqueo de las cuentas del país en el exterior y el cerco financiero. Pero el país igual resistió, casi solo, la embestida de los demonios. Luego desde marzo hasta junio de 1999, EEUU y la OTAN emprendieron la destrucción de esa nación, fueron 90 días de bombardeos continuos e indiscriminados. Yugoslavia fue castigada por hacer valer su derecho a existir, por combatir al terrorismo, pero los medios te contaban otra cosa, no ignoraban lo que pasaba, eran cómplices.
  

18 de noviembre de 2017

AL SECTOR FINANCIERO TAMBIEN LE LLEGÓ SU UBER

La inteligencia artificial, la automatización de procesos, el blockchain y la computación en la nube, son solo algunas de las tendencias tecnológicas que hoy ponen contra la pared al sector financiero tradicional. ¿Sobrevivirá tal y como lo conocemos?

Qué son las Fintech y por qué están revolucionando la banca Foto: Getty.
Ninguna industria es ajena a la disrupción tecnológica de la llamada Cuarta Revolución Industrial, una era en la que servicios digitales como Uber, en el sector de transporte, o Airbnb, en el hotelero, lograron romper el molde y desafiar a las grandes multinacionales.

Hoy, tendencias globales como el crowdfunding (financiación colaborativa), las plataformas de préstamo peer-to-peer (P2P) o las criptodivisas, están cambiando la relación entre los usuarios y los servicios financieros a nivel mundial.

Toda esta transformación hace parte de algo que lo expertos han denominado como ‘Fintech’, que en términos básicos no es más que poner la innovación tecnológica al servicio del sector financiero.

A pesar de que suena muy atractivo, para muchos representantes de la industria aceptar esta premisa no ha sido nada fácil puesto que ha demandado cambiar sus preceptos y salir de su zona de confort.

La generación de los millennials, jóvenes que en la actualidad tienen entre 21 y 34 años, invitan hoy al sector financiero a reinventarse, principalmente por la desconexión que sienten con sus representantes.

Durante el Seminario Temático Especial de Profundización del Mercado de Capitales en Colombia, el superintendente Financiero, Jorge Castaño Gutiérrez, explicó que en un principio el Fintech se enfocó en los servicios financieros para el ‘retail’.

Sin embargo aclara que en los últimos meses se ha visto una evolución hacia los mercados capitales.

Según afirma, las soluciones de ‘Fintech’ relacionadas con el mercado de capitales presentan una oportunidad de crecimiento.

“Fintech ha experimentado un crecimiento importante dentro del mercado de capitales; sin embargo, no es comparable con el crecimiento en otras industrias”, añadió.

Consideró además que los principales propulsores de esta industria a nivel local son la banca de inversión, custodios, bolsa de valores, cámaras de compensación y proveedores de información.

Citó el informe Global Fintech Survey 2017 de la consultora PwC para mostrar qué actividades de los consumidores ya son canalizadas por vías tecnológicas a nivel mundial.

Entre ellas, los medios de pago (84%), transferencia de fondos (68%), financiación personal (60%), créditos personales (56%), depósitos/cuentas de ahorro (49%), seguros (38%), gestión de activos (38%).

Jorge Castaño Gutiérrez explica que al día de hoy hay más innovación por fuera de los muros de las entidades financieras que adentro de ellos. “Las entidades del sector financiero están cerrando alianzas con el fin de aprovechar las ventajas de las nuevas herramientas tecnológicas”, afirmó.

Básicamente, los actores tradicionales del negocio se están conectando con servicios Fintech para potenciar su capacidad y cercanía con los consumidores.

En la actualidad, a nivel mundial el 54% de los actores de la banca retail, el 45% en el mercado de seguros, el 42% de los medios de pago y el 30% de los servicios de gestión de activos y patrimonios, han forjado alianzas con Fintech.

Así mismo, PwC hace un pronóstico con respecto al porcentaje de alianzas que se esperan concretar en el mercado financiero con servicios Fintech en los próximos 3 a 5 años.

Para el caso de la banca retail, se espera que para ese período ya el 85% haya realizado alianzas, en el mercado de seguros el 84%, en los medios de pago el 67% y en la gestión de activos y patrimonios el 89%.

Es por esta razón por la que el superintendente Gutiérrez señala que “la innovación es obligatoria, no una opción”, no solo para el desarrollo de la industria financiera sino de todos los sectores de la economía.

“Las nuevas tecnologías permiten ofrecer mejores rendimientos ajustados al riesgo para los clientes y empresas. Mayor conocimiento de datos y la gestión de procesos, contribuyen a maximizar los rendimientos y el desarrollo del mercado”, añadió.

Un reciente estudio de la firma digital Gosocket revela que en los últimos dos años América Latina ha registrado el surgimiento “exponencial” de nuevas empresas financieras basadas en plataformas tecnológicas conocidas como Fintech.

El estudio, realizado con base en citas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la aceleradora de proyectos de este tipo Finnovista, muestra que tres de cada cinco de las empresas Fintech (60,1%) fueron fundadas entre 2014 y 2016.

En total, en este reporte se identificaron un total de 703 emprendimientos Fintech en 15 países de la región, los cuales en muchos casos se convierten en competidores directos de las instituciones financieras tradicionales.

Brasil es el país que aporta el mayor número de emprendimientos con 230 firmas, seguido por México (180), Colombia (84), Argentina (72) y Chile (65). Entre los cinco países concentran casi un 90% de la actividad Fintech en América Latina.

“Aunque todavía se discute si la transformación del sector tendrá lugar por la vía de la competencia o más bien de la colaboración entre unas y otras, sí es claro que los cambios no tienen marcha atrás y las Fintech contribuirán a reducir la brecha de financiamiento que afecta al sector productivo de la región”, afirmó el jefe de la división de Conectividad, Mercados y Finanzas del BID, Juan Antonio Ketterrer.

En el marco de esta discusión se realiza en Cartagena el foro SAP Financial Services Summit, en el cual se discute cómo la tecnología está revolucionando los servicios financieros a nivel mundial.

“El cambio no se detiene, lo que era imaginable, utópico, hoy es una realidad. Lo convencional queda atrás, lo vanguardista se impone y lo que algún momento fue paradigma, se rompió”, es el mensaje de la firma tecnológica SAP en este congreso.



17 de noviembre de 2017

CHINA LE DIJO A EE.UU QUE LAS SANCIONES ECONÓMICAS NO CONTRIBUYEN A MEJORAR LA CRISIS POLÍTICA VENEZOLANA

La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Pekín considera que la "interferencia" en los asuntos internos de un país "complicarían la situación".

Tras el anuncio de Washington de imponer "nuevas y fuertes" sanciones económicas contra Venezuela, China manifestó que los problemas de ese país suramericano "deberían ser resueltos por su propio Gobierno y pueblo".

La portavoz del ministerio chino de Asuntos Exteriores, Hua Chunying, afirmó en rueda de prensa que las sanciones económicas no contribuyen a mejorar la crisis política venezolana, reseña el diario caraqueño Últimas Noticias.

Mediante una 'orden ejecutiva', el presidente estadounidense Donald Trump prohibió toda negociación con nuevas emisiones de deuda y acciones de Venezuela o de su empresa petrolera estatal PDVSA, así como con algunos bonos ya existentes que el sector público de ese país ha emitido.

"La experiencia histórica muestra que la interferencia externa y las sanciones unilaterales complican la situación y no pueden ayudar a solucionarla", consideró Hua.

La emisaria recordó la posición del Gobierno chino, que es "el respeto a los principios de soberanía de los pueblos y de no interferencia en asuntos internos de otros países".

Los acuerdos bilaterales de inversión  entre China y Venezuela ascienden a 62.000 millones de dólares, distribuidos en más de 790 proyectos de cooperación mutua. Así lo informó el presidente venezolano Nicolás Maduro en la XV edición de la Mesa Mixta de Alto Nivel binacional, realizada en Caracas en febrero de este año, reseña Telesur.

16 de noviembre de 2017

RETIRAR A ESTADOS UNIDOS DEL ACUERDO DE PARÍS TRAERA CONSIGO UN EFECTO BUMERÁN.

La noticia es clara, contundente y de alguna manera esperada: “El Presidente de los Estados Unidos confirmó la salida de su país del acuerdo de París”. Esta decisión marca un punto de inflexión, no solo en el desarrollo de la política ambiental internacional, sino en las relaciones que mantiene este líder mundial con el resto del hemisferio.

Para entender su impacto y significado, es necesario considerar todas las aristas. Primero, es fundamental analizar el escenario; y segundo, resaltar los efectos que tiene esta noticia en cada ámbito de la realidad global.

El acuerdo que se logró en París en diciembre de 2015 es un hecho sin precedentes. Por primera vez, el 99 % de las naciones que pertenecen a la ONU llegaron a un consenso para lograr una meta común: coordinar acciones económicas y sociales para reducir el calentamiento global. Por tanto, el contenido del acuerdo no es superficial, y si bien no tiene elementos jurídicos vinculantes, sí contempla instrumentos que garantizarán su viabilidad.

El artículo 28, por ejemplo, menciona que para que un país se desvincule del acuerdo debe esperar tres años para realizar la solicitud formalmente, y después esperar un año más para que esta sea efectiva.

En consecuencia, Estados Unidos seguirá vinculado al acuerdo hasta 2020, es decir, la administración Trump estará obligada hasta esa fecha a cumplir con los mandatos que allí se consignaron. Sin embargo, este escenario no le quita relevancia a la declaración que el polémico mandatario realizó la semana pasada. Sus categóricas palabras merecen un análisis político, económico y social.

Se considera que los primeros pasos para garantizar la sostenibilidad socioambiental de los territorios están en el mundo político. En los últimos años el discurso proambiental ha cobrado fuerza, tanto así, que en la cumbre del G7 este fue un tema neurálgico. Por tanto, que un país declare que no acepta los acuerdos y solicite una renegociación deja dos ideas.

Sale EE. UU. y entra… ¿quién?
‘La Casa Blanca se quedó sola’ por retiro del Acuerdo de París
La primera es que de alguna manera se excluye del nuevo club que ha forjado el asunto ambiental, donde naciones como Rusia, India, China y Alemania empiezan a tomar cada vez más relevancia y visibilidad en la hegemonía internacional. El segundo, es el mensaje que se da a otros países, donde se abre una puerta en la cual cualquiera que no esté de acuerdo con lo pactado puede solicitar una renegociación. ¡Peligroso antecedente!

En el ámbito económico, no es secreto que muchas naciones que no tienen la capacidad financiera para desarrollar sus propios procesos de mitigación del cambio climático ven en los países desarrollados una fuente importante de financiación. También se reconoce que Estados Unidos es uno de los países que más aporta para estos procesos de desarrollo, innovación e investigación.

En conclusión, su eventual retiro de los compromisos establecidos podría generar un hueco financiero que no será fácil cubrir y por ende muchos proyectos quedaran en el papel.

En otras palabras, los impactos de la decisión de Trump no afectarán directamente a los estadounidenses. Sin embargo, se podría presentar un efecto colateral en el largo plazo que irónicamente afectaría negativamente a Estados Unidos. ¿Por qué?

Existen dos realidades, la primera es que los países más perjudicados por el calentamiento global son aquellos que se encuentran en vía de desarrollo y que su economía depende de la extracción y comercialización de materias primas; la otra realidad es que Estados Unidos es el mayor comprador de bienes y servicios del mundo, y sus proveedores son muchos de los países que tienen un alto riesgo de sufrir las consecuencias del cambio climático.

Entonces, al existir eventos naturales drásticos que afecten seriamente la estabilidad de naciones en desarrollo, seguramente su capacidad de ofrecer bienes y servicios se va a disminuir afectando el mercado global, que se verá reflejado en un aumento de precios que al final el consumidor se verá obligado a pagar.

El otro matiz que podría impactar en el largo plazo a los Estados Unidos son los desplazados medioambientales, este fenómeno aparece cuando un territorio pierde su estabilidad natural y no logra ofrecer servicios ecosistémicos que satisfagan las necesidades de las comunidades.

Por tanto, las personas se ven obligadas a desplazarse a las grandes ciudades y en muchas ocasiones a países donde se cree que existen amplias oportunidades para lograr bienestar de vida; sin embargo, no logran insertarse en las nuevas dinámicas sociales o las mismas comunidades las rechazan, presentándose problemas de violencia o pobreza extrema.


En conclusión, la declaración que se registró en Estados Unidos la semana pasada en el largo plazo afectará a las comunidades que el mismo Donald Trump dice proteger; además, su mensaje refuerza que el interés individual prima sobre el interés global, y para lograr armonía entre las dinámicas de los ecosistemas y las dinámicas de la sociedad se exige de manera imprescindible un trabajo en equipo en el cual se reconozca que el componente natural de la tierra es un bien común que debe interesar a todos sin importar su condición socioeconómica.

14 de noviembre de 2017

QUE ES LA ORGANIZACIÓN PARA LA COOPERACIÓN Y EL DESARROLLO ECONÓMICOS OCDE

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es un organismo de cooperación internacional, compuesto por 35 estados, cuyo objetivo es coordinar sus políticas económicas y sociales. La OCDE fue fundada en 1960 y su sede central se encuentra en el Château de la Muette, en París (Francia). Los idiomas oficiales de la entidad son el francés y el inglés.2

En la OCDE, los representantes de los países miembros se reúnen para intercambiar información y armonizar políticas con el objetivo de maximizar su crecimiento económico y colaborar a su desarrollo y al de los países no miembros.

La OCDE agrupa a países que proporcionaban al mundo el 70 % del mercado mundial y representaban el 80 % del PNB mundial en 2007.4

La OCDE es la sucesora de la Organización Europea para la Cooperación Económica (OECE), resultado del Plan Marshall y de la Conferencia de los Dieciséis (Conferencia de Cooperación Económica Europea), que existió entre 1948 y 1960 y que fue liderada por el francés Robert Marjolin. Su objetivo era el establecimiento de una organización permanente encargada, en primer lugar, de garantizar la puesta en marcha de un programa de recuperación conjunta (el Plan Marshall) y, en particular, de supervisar la distribución de la ayuda.

La organización nació cuando veinte países, tanto de América del Norte como de Europa, se adhirieron a la «Convención de la OCDE» llevada a cabo en París el 14 de diciembre de 1960.

Actualmente, la OCDE se ha constituido en uno de los foros mundiales más influyentes, en el que se analizan y se establecen orientaciones sobre temas de relevancia internacional como economía, educación y medio ambiente.

Los países miembros se comprometen a aplicar los principios de liberalización, no discriminación, trato nacional y trato equivalente.

El principal requisito para ser país miembro de la OCDE es liberalizar progresivamente los movimientos de capitales y de servicios.

Los principales objetivos de la organización son:

Contribuir a una sana expansión económica en los países miembros, así como no miembros, en vías de desarrollo económico.

Favorecer la expansión del comercio mundial sobre una base multilateral y no discriminatoria conforme a las obligaciones internacionales.

Realizar la mayor expansión posible de la economía y el empleo y un progreso en el nivel de vida dentro de los países miembros, manteniendo la estabilidad financiera y contribuyendo así al desarrollo de la economía mundial.

Conducción del trabajo de la OCDE
El órgano supremo es el Consejo, que se encarga de la supervisión y dirección estratégica, integrado por representantes de los países miembros y de la Comisión Europea. La toma de decisiones se hace por consenso.

La Secretaría lleva a cabo el análisis y hace propuestas. Desde junio de 2006, el Secretario General ha sido el mexicano José Ángel Gurría; además, se cuenta con cuatro Secretarios Generales Adjuntos que asisten al Secretario General en sus funciones.

Representantes de los 35 países miembros se reúnen e intercambian información en comités especializados, para discutir y revisar los progresos alcanzados en áreas de políticas específicas, como ciencia, comercio, economía, educación, empleo o mercados financieros. Existen alrededor de 200 comités, grupos de expertos y grupos de trabajos.

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