28 de mayo de 2015

LA ECONOMÍA BRASILEÑA NO VE AUN LA LUZ


En 2014 sólo creció un 0,1 %, según las cifras divulgadas hoy por el Gobierno, y todas las proyecciones indican que, con una contracción prevista hasta por el Banco Central, sufrirá este año su peor resultado desde 1990.

El leve crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de la mayor economía de América Latina el año pasado, el menor desde 2009, salvó a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, de terminar su primer mandato con números negativos, pues hasta el propio Banco Central esperaba una contracción y no la descarta en 2015.

El emisor admitió esta semana que espera este año una contracción del 0,5 %, porcentaje optimista en comparación con el proyectado por los economistas del mercado (-0,83 %) y por el previsto hoy por la principal patronal industrial de Brasil (-1,4 %).

De confirmarse cualquiera de las tres previsiones, la economía brasileña sufrirá en 2015 su peor resultado en los últimos 25 años, desde la contracción del 4,35 % que registró en 1990.

Igualmente supondrá el primer resultado negativo tras las bajas tasas de crecimiento en los cuatro años del primer mandato de Rousseff (3,9 % en 2011, 1,8 % en 2012, 2,7 % en 2013 y 0,1 % en 2014), que contrastan con la expansión del 7,6 % alcanzada por Brasil en 2010, último año de gestión de Luiz Inácio Lula da Silva.

El estancamiento económico en 2014, que Rousseff insiste en atribuir a la crisis económica mundial, fue causado, según los especialistas, por la fuerte bajada de la producción industrial (-1,2%); la caída del 4,4% de la inversión, su peor resultado desde 1999, y el flojo crecimiento del consumo de las familias (0,9%), el peor desempeño desde 2003.

Estos mismos factores negativos permanecen en 2015, cuando la economía también será impactada por el ajuste fiscal anunciado por el Gobierno, que implica un aumento de impuestos y la reducción de los gastos públicos, para hacer frente a la actual crisis.

El ajuste busca corregir una economía afectada por un déficit récord en las cuentas públicas el año pasado, una inflación interanual en su mayor nivel en diez años (7,7%), la tasa básica de intereses en su nivel más elevado en seis años (12,75%), el real en uno de sus menores valores en doce años y el desempleo ya en aumento tras haber caído a niveles históricos.

La Federación de las Industrias del Estado de Sao Paulo (Fiesp), principal patronal de los industriales, considera que todos esos factores provocarán una contracción del 1,4% del PIB este año.

"Estamos viviendo un conjunto de malas noticias: aumento del desempleo, restricción al crédito en el mercado, impagos, caída de los negocios, falta de contratación de obras y Petrobras (petrolera estatal que es la mayor empresa de Brasil y enfrenta un gigantesco escándalo de corrupción) completamente parada, además de escasez de energía y agua", afirmó el presidente de la Fiesp, citado en un comunicado divulgado hoy por la entidad.

Para el líder empresarial, todo eso "lleva a creer que 2015 será sólo de dificultades".

La Fiesp prevé que la producción industrial de Brasil, una de las causas del estancamiento el año pasado por su contracción del 1,2 %, sufrirá un resultado tres veces peor en 2015.

La caída de la industria el año pasado fue contrarrestada por el crecimiento del 0,4 % de la agropecuaria, que confirmó a Brasil como uno de los mayores productores de alimentos, y la expansión del 0,7 % del sector servicios.

Para el mal desempeño de la industria en 2014 contribuyó especialmente la caída del 3,8 % en la producción de las fábricas, principalmente las del sector automotor, y la contracción del 2,6 % del sector de construcción civil y electricidad y agua, afectado por la grave sequía que redujo la generación en las hidroeléctricas y obligó al Gobierno a aumentar el uso de las termoeléctricas.

El estancamiento en 2014 también fue atribuido a la caída del 4,4 % en la inversión productiva, que registró su peor desempeño desde el descenso del 8,9 % en 1999. La inversión había subido un 6,1 % en 2013.

Otro factor que impidió un mayor crecimiento fue el bajo aumento del consumo de las familias, por muchos años el principal motor de la economía brasileña gracias a la reducción de la pobreza y del desempleo.


El consumo de las familias sólo creció un 0,9 % en 2014, muy por debajo de la expansión de 2013 (+2,9 %) y tuvo su peor desempeño desde 2003, cuando se redujo un 0,7 %, lo que el Gobierno atribuyó al aumento de la inflación y la caída del crédito.

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