25 de junio de 2017

CAMPANAZOS DE ALERTA PARA LA ECONOMÍA

Se recomienda a los hogares dejar de endeudarse por un período corto.
Corrupción en los Juegos Nacionales

En cuanto a los precios de los alimentos, según el DANE, estos registraron un crecimiento anual de 1.44%.

La situación económica cada día es más crítica. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Colombia está entre los países con el salario mínimo más bajo de la región.

En América Latina y el Caribe el crecimiento promedio del salario real fue del 1,01% entre 2006 y 2013. En Colombia, como caso preocupante, este indicador fue de 0.01% entre 2006 y 2016, muy inferior al promedio de la región. ¿Quién responde?

Por países, y solo para tener cuenta, ocupamos el cuarto lugar por concepto del salario mínimo más pobre de Latinoamérica, con un indicador de 215 dólares; solo estamos por encima de Brasil (212 USD), México (120) y Nicaragua (115); y aún estamos muy lejos de Panamá (744 USD), Costa Rica (512), Argentina (448) y Guatemala (369), que tienen los mejores salarios mínimos de la región.

Contrario a las buenas expectativas que en materia de recuperación económica tienen algunos analistas, por cierto muy optimistas, los precios de los alimentos, transporte, vivienda y educación siguen creciendo en términos reales por encima del salario mínimo.

Según el Banco de la República, en Vivienda el índice de precios para compra de apartamento o casa nueva en Bogotá y alrededores, Medellín y Cali, creció 32%, entre 2010 y 2016. En cuanto a los precios de los alimentos, según el DANE, estos registraron un crecimiento anual de 1.44%, entre febrero de 2015 y febrero de 2016; y de 0.71%, de febrero de 2016 a febrero de 2017. Con relación al transporte, en Bogotá la Alcaldía Mayor aumentó la tarifa de Transmilenio en 21.21% y la del SITP en 28.71%, entre febrero de 2016 y marzo de 2017.

Respecto a los costos en educación, de acuerdo con el Observatorio de la Universidad Colombiana, el 64% de los programas de pregrado aumentó el precio de sus matrículas por encima del 7%, un 21% lo hizo por encima del 15% y únicamente un 14% del muestreo de los pregrados subió sus costos por debajo del 6%. “En otras palabras, el precio de las carreras profesionales en Colombia ha subido más del 30% en menos de 5 años.

Esta difícil situación también ha impactado, y de qué manera, el bolsillo de las familias, generando una desaceleración en el consumo de los hogares colombianos.

Según la firma analista Raddar, en enero el gasto de las familias cayó 3.5% respecto al mismo mes del año anterior, en febrero 1.7%, en marzo 1% y en abril 0.8%.

En síntesis, la variación porcentual anual del consumo de los hogares colombianos, según el DANE, bajó de 6% en el tercer trimestre de 2010 a 1.2% en el tercer trimestre de 2016, al igual que la demanda interna descendió de 7.1% a -1.1%.

Los sectores más afectados han sido el textil, especialmente las prendas de vestir y la industria del calzado, al pasar de 16.2% a -0.2%; comunicaciones, de 12.5% a -1.7%; transporte, de 9% a 0.3%; restaurantes y hoteles, de 5.6% a -1%.

A pesar de ésta situación, el Banco de la República no ha tomado buenas decisiones. Desde abril de 2014 comenzó a aumentar la tasa de interés de intervención –al pasar de 3,5 en abril a 4,5 en septiembre del mismo año–. En el 2015, como medida para contrarrestar la inflación, también incrementó la tasa, al pasar de 4,5 en septiembre de ese mismo año a 7,75 en agosto de 2016. Una medida que no incentivó el consumo de los colombianos y, al contrario, ratificó lo mal que estaba la economía.

Como consecuencia de ese discutido incremento, las tasas de interés de vivienda, consumo y tarjeta de crédito comenzaron a crecer desde octubre de 2015. En las primeras semanas de diciembre de 2016, por ejemplo, las tasas llegaron a niveles altos como consecuencia de esta polémica política monetaria afectando los créditos de vivienda, que llegaron a tener tasas de interés de 12,49%, en compra de vivienda de interés social (12,94%), en créditos de consumo (entre 17,9% y 22,8%, dependiendo del plazo) y en tarjetas de crédito (entre 30,5% y 32,3%).

Desde diciembre de 2016 a la fecha, el Banco de la República ha bajado la tasa de intervención de 7,75 a 6,50 puntos; sin embargo, esta medida parece no haber impactado el mercado, pues las tasas de los créditos de consumo se mantuvieron altas, ubicándose entre 18% y 24% -con un incremento de 0.5 y 2 puntos porcentuales dependiendo del plazo en los últimos cuatro meses– y las de tarjetas de crédito, entre 30,7% y 32,8% -con un incremento de 0.4 puntos porcentuales en los últimos 120 días–.

Es claro que algunas entidades financieras, solo cuando les conviene, transmiten la política monetaria. Por ejemplo, cuando el Banco de la República sube tasas de interés las entidades corren a subirlas en las dos semanas siguientes; mientras que cuando el emisor las bajó en diciembre de 2016, los bancos no respetaron esas medidas y aún las mantienen altas.

Teniendo en cuenta esta realidad, se recomienda a los hogares dejar de endeudarse por un período corto, cercano a los seis meses, debido a que se espera que en este tiempo se presente una presión hacia la baja de las tasas de interés de los créditos de consumo y vivienda, y los bancos, en consecuencia, tendrán que transmitir la política monetaria del emisor.

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