24 de julio de 2017

CONSEJOS PARA NEGOCIAR UN SUELDO DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL ASPIRANTE Y DESDE LA PERSPECTIVA DEL EMPLEADOR

Son muchos los consejos que se han dado para negociar un sueldo desde el punto de vista del aspirante, pero muy pocos los que se dan para la perspectiva del empleador.

Si estás de ese lado del escritorio, ten en cuenta las siguientes recomendaciones dadas por varios expertos norteamericanos en reclutamiento.

Conoce el mercado
Siempre es bueno saber en qué rango de salarios se encuentran los diferentes cargos que están bajo tu mando. De esta manera, ya sea que vayas a contratar a alguien nuevo o que un colaborador te solicite un aumento, puedes estar seguro de si su oferta está por debajo –o por encima- del promedio a nivel de tu empresa y del mercado laboral regional.

Haz ajustes si es necesario
No por el hecho de que para determinado cargo hayas ofrecido siempre el mismo salario, quiere decir que debas mantenerlo en esa misma cantidad. El mercado cambia y habrá épocas en las que sea obligatorio ajustar las políticas de sueldos en aras de mantener la sostenibilidad de la compañía y también habrá puestos de trabajo que se valoricen con el tiempo. En la flexibilidad –fundamentada en la previa investigación- está la clave.

Con los pies en la tierra
Desde el inicio de la conversación es importante conocer las expectativas del aspirante y/o empleador (si se trata de un aumento), porque solo de esa manera es posible negociar sobre bases reales. No hay nada más frustrante para ambas partes que dar rienda suelta a una negociación y después darse cuenta de que no hay manera de llegar a un acuerdo.

No pises en terreno movedizo
Cuando vayas a hacer una oferta oficial, debes tener la certeza de que el empleado es el perfil que buscas, que cumple con los requisitos para ocupar el cargo y que va a aceptar la propuesta salarial que le hagas, porque encaja dentro de sus expectativas. No es recomendable realizar una oferta que esté totalmente descontextualizada de lo que espera el aspirante.

Dile NO a las emociones
No hay por qué tomarse nada personal ni desviar la conversación. Hay que mantener el profesionalismo. Hay que escuchar las razones del aspirante y/o empleado para solicitar el salario que espera; no seas inflexible. Analiza objetivamente si es un pago justo y procura no tomar decisiones a la ligera que te hagan perder a un buen colaborador, que a la larga terminará incidiendo positivamente en los resultados de tu empresa.

El dinero no lo es todo
No siempre podrás ceder ante las expectativas de un empleado, ya sea porque su trabajo no justifica un aumento o porque tienes menos dinero presupuestado para dicho cargo. Que no cunda el pánico. Recuerda que actualmente los trabajadores no solo aspiran a una buena oferta salarial, sino que también están abiertos a recibir, a manera de compensación, otro tipo de beneficios emocionales que pueden variar desde flexibilidad en los horarios, oportunidad de estudios, trabajar desde la casa, viajes y/o bonificaciones; todas estas opciones pueden sonar interesantes para el postulante.

Plan, en acción

Este consejo está destinado más que todo a los casos en los que un empleado pide un aumento. Si es imposible dárselo, lo más efectivo es crear un plan de acción en el que se fijen metas claras, que deben desarrollarse en un lapso de tiempo determinado, y que representen nuevos retos y expansión profesional para el colaborador. El feedback también es importante, ya que propicia una relación cercana entre jefe y subalterno; el líder debe hacerle entender al colaborador que tan pronto como mejoren las circunstancias de la compañía, su trabajo será recompensado. No hay por qué subestimar el poder del reconocimiento; a veces los trabajadores también están esperando que se le dé crédito a lo que hacen.

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