30 de marzo de 2015

COMO ES LA PARANOIA EXPROPIADORA EN VENEZUELA


Mientras el gobierno ocupa empresas para “controlar el acaparamiento”, los estantes siguen vacíos. El remedio, peor que la enfermedad.

En época de desabastecimiento, la ocupación de empresas y la amenaza de expropiación se han convertido en la nueva forma de presión a las empresas venezolanas.

Desde comienzos de año el gobierno emprendió una dura campaña de operativos mediáticos para frenar el acaparamiento y acabar con la escasez, y ha promovido la ocupación de docenas de locales comerciales, bodegas y empresas, así como la detención de empleados y directivos.

Los operativos coinciden con un momento difícil para la economía venezolana, cuando los ingresos petroleros en el país han caído más de 50% por el desplome en el precio del crudo, el déficit fiscal supera 10,5% y el nivel de desabastecimiento de productos ya se acerca a 30%, según el propio Banco Central de Venezuela.

Dirigentes de la oposición insisten en que estas son nuevas cortinas de humo para disfrazar el malestar social generado por una economía al borde del colapso.

 Pero, en un país en el que se han expropiado alrededor de 1.400 empresas en los últimos 15 años –unas 200 desde la llegada de Nicolás Maduro al poder–, han sido confiscadas cerca de 8 millones de hectáreas de tierra productiva y que mantiene litigios pendientes de pagar ante tribunales internacionales que superan los US$45.000 millones, las amenazas de ocupación y expropiación no pueden desestimarse.

Este año los casos de matoneo al sector productivo se han multiplicado. El más sonado, sin duda, se registró el 1º de febrero, cuando el presidente Maduro ordenó –a través de una cadena televisada– que se llevaran “bien presos” a los directivos de la Farmatodo por “irregularidades en atención al público”.

La Super-intendencia de Costos y Precios Justos comprobó que en algunos de los 160 puntos de Farmatodo en el país existían hasta 10 cajas disponibles pero solo operaban pocas, generando largas filas. Pero durante enero la Superintendencia realizó 60 inspecciones en Farmatodo sin encontrar irregularidades, dijeron sus directivos.

En la madrugada del 3 de febrero, el turno fue para Practimercados Día a Día, cuyos 36 puntos en seis estados venezolanos fueron ocupados y ese mismo día se anunció la expropiación de la compañía Cárnica 2005. Dos semanas atrás, el gobierno había allanado en Maracaibo las bodegas de Distribuidora Herrera C.A. y amenazó con expropiar la empresa por presuntamente acaparar toneladas de alimentos y productos de limpieza e higiene.

Con estos allanamientos el gobierno estaría buscando la ‘enfermedad en la sábana’ pues según el presidente de Fedecámaras, Jorge Roig, la escasez de divisas es la que ha reducido los inventarios, que hoy apenas alcanzan para 45 días de abastecimiento.

Las amenazas de expropiación se han convertido en pan de cada día y para los industriales el tema resulta preocupante.

En declaraciones al diario El Universal, Eduardo Garmendia, presidente del gremio de los industriales, Conindustria, dijo que el clima de incertidumbre y la falta de materias primas han llevado a que el uso de capacidad instalada para la industria esté en estos momentos en apenas 48%.


El gobierno de Nicolás Maduro ha encontrado en estos allanamientos mediáticos una forma de bajar la presión social generada por las erradas políticas económicas. Pero con el pasar de los días se está quedando sin aire.

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