30 de abril de 2015

BITCOIN Y LA REVOLUCIÓN DEL DINERO DIGITAL



La moneda digital conocida como bitcoin apenas tiene seis años de vida y muchos de sus críticos ya le han extendido el certificado de defunción.

Sin embargo, independientemente de si bitcoin sobrevive o no, la tecnología en la que se basa está aquí para quedarse. En realidad, la tecnología se volverá cada más influyente a medida que los desarrolladores crean versiones y clones más nuevos y mejores.

Ninguna moneda digital desplazará pronto al dólar, pero bitcoin es mucho más que una divisa. Es un sistema radicalmente nuevo y descentralizado para administrar la forma en que las sociedades intercambian valor. Simplemente es una de las innovaciones más poderosas en las finanzas en los últimos 500 años.

Si se difunde ampliamente en los engranajes de la economía global, este modelo podría reducir billones de dólares en tarifas financieras; computarizar buena parte del trabajo realizado por los procesadores de pagos, las oficinas de gobierno de títulos de propiedad, abogados y contadores; crear oportunidades para miles de millones de personas que no tienen cuentas bancarias. Se creará mucho valor, pero también muchos empleos se volverán obsoletos.

Bitcoin tiene algunas fallas indiscutibles, al menos en su versión actual. Sus oscilaciones son excesivas. (¿A quién le gustaría que los precios de sus alimentos varíen 10% de una semana a la otra?). Su anonimidad lo han convertido en un refugio de narcotraficantes. Los “monederos” (como se les conoce a las aplicaciones individuales de software que gestionan las posesiones bitcoin) han sido vulnerables a los ataques cibernéticos

Aunque el programa central que opera bitcoin ha resistido seis años de intentos de hackeo, los ataques exitosos en negocios relacionados han creado la impresión de que bitcoin no es un lugar seguro para guardar dinero. Hasta que se superen estas percepciones o bitcoin sea reemplazado por una moneda digital superior, el público se mantendrá receloso hacia el concepto, y los reguladores sentirán la tentación de suprimirlo.

Bitcoin es una tecnología en evolución y su innovador programa central de software es constantemente mejorado. Es de código abierto y no tiene derechos de autor, por lo tanto es accesible a cualquiera que quiera observarlo de cerca, copiarlo, sugerir mejoras o crear aplicaciones.

Inspirado por este potencial, “probablemente 10.000 de los mejores desarrolladores del mundo están trabajando en bitcoin”. Este ejército de voluntarios ha desarrollado criptografía para hacer que los monederos de bitcoin sean más seguros y asegurables así como nuevas herramientas de intercambio para ayudar a estabilizar el precio. Las fallas de la moneda digital están siendo resueltas.

Los bitcoins existen estrictamente como entradas en un sistema contable: un libro de contabilidad transparente conocido como “cadena de bloques” que registra los saldos y transferencias entre las “direcciones” especiales de bitcoins. Poseer bitcoins no significa tener un billete digital en un bolsillo digital, sino tener un derecho a una dirección de bitcoin, con una contraseña secreta, y a transferir su saldo a otra persona.

Este libro contable es lo que otorga a bitcoin su potencial de trastornar las finanzas globales. En el actual sistema monetario, le confiamos a los bancos y otros intermediarios la tarea de ser guardianes de casi toda transacción.

Estas instituciones centralizadas mantienen libros contables internos que guardan bajo siete llaves y, con esa información, determinan si sus clientes tienen suficiente crédito para hacer cheques, comprar bienes con tarjetas de crédito o transferir fondos.

En el caso de bitcoin, los saldos de todos los usuarios son registrados en un libro contable público y de amplia distribución que es actualizado por miles de computadoras independientes conocidas como “mineras”.

Para entender cómo funciona y porqué es más eficiente y barato que el sistema actual, veamos un ejemplo concreto: comprar un café. Si paga con tarjeta de crédito, la transacción parece bastante sencilla: desliza su tarjeta, toma su café y se va. Pero antes de que la tienda reciba su pago y su saldo bancario disminuya, más de media docenas de instituciones —como un procesador de facturas, la empresa de tarjetas (Visa, MasterCard, MA -2.37%  etc.), su banco, el banco de la cafetería, un procesador de pagos— habrán compartido parte de la información de su cuenta o intervenido en la transacción. Si todo sale bien, su banco confirmará su identidad y buen crédito y enviará el pago al banco de la cafetería dos o tres días después. Por este privilegio, la cafetería debe pagar entre 2% y 3%.

Ahora, paguemos en bitcoins, suponiendo que su cafetería favorita lo acepta (más de 82.000 comercios ya lo hacen). Si no tiene bitcoins, tendrá que comprarlos de uno de los múltiples mercados y firmas de corretaje en línea mediante una transferencia de su cuenta bancaria.

Posteriormente, asignará los bitcoins a un monedero, que funciona como una cuenta en línea. Una vez en la cafetería, tendrá que abrir la aplicación del monedero en su smartphone y sostener su lector de código QR frente al dispositivo del local. Esto permite que su contraseña secreta libere una dirección de bitcoin e informe al sistema de computadoras bitcoin que usted está transfiriendo US$1,75 en bitcoins (actualmente alrededor de 0,0076 bitcoins) a la dirección de la cafetería. Esto demora segundos tras los cuales se puede ir con su café.

Lo que ocurre después es crucial. A diferencia del sistema actual, su transacción inmediatamente es divulgada al mundo (en datos alfanuméricos que no pueden ser vinculados a usted). Su información luego es recopilada por los “mineros” de bitcoin, las computadoras que mantienen el sistema y son remuneradas, aproximadamente cada 10 minutos, por el trabajo de confirmar transacciones.

Toma de 10 minutos a una hora para que esta red de computadoras confirme formalmente una transferencia de su dirección de cadena de bloques a la de la cafetería, comparado con una espera de entre dos y tres días para el procesamiento de una transacción de tarjeta de crédito. Algunas monedas digitales nuevas son capaces de completar operaciones en segundos.

Casi no hay que pagar tarifas y la información personal de los usuarios no es divulgada. Esta característica de bitcoin es especialmente atractiva para los defensores de la privacidad.

Las ventajas de las monedas digitales son mucho más visibles en mercados emergentes. Por ejemplo, permiten a los trabajadores migrantes eludir los cobros por los servicios de envío de dinero a sus países.

Muchos, sin embargo, se preguntan ¿qué valor puede tener un bitcoin si no cuenta con el respaldo del oro o un gobierno? El dinero es, en el sentido más amplio de la palabra, un sistema para registrar las posesiones y las deudas de las personas. Las monedas físicas, como el dólar, son solamente símbolos de ese sistema que representan un criterio compartido de valor. La invención de las cadenas de bloques ofrece un mecanismo descentralizado y público para registrar estos balances. .

A pesar de sus beneficios, el uso de bitcoin no se ha popularizado en parte debido a las preocupaciones sobre volatilidad, inseguridad y criminalidad que han seguido atormentado a la divisa virtual. Aunque muchas empresas aceptan bitcoin, el uso global de la moneda digital promedió apenas US$50 millones al día en 2014. Durante el mismo período, Visa y MasterCard procesaron US$32.000 millones al día.

Sin embargo, el crecimiento de la tecnología de monedas digitales tiene implicaciones más profundas. Podría reducir los costos financieros generales y dejar más dinero en los bolsillos de la gente. Al mismo tiempo, podría causar pérdidas de empleos, potencialmente volviendo obsoletos millones de puestos en servicios tradicionales de intermediación.

No son preocupaciones triviales. Los banqueros de Wall Street y los funcionarios de la Reserva Federal de Estados Unidos analizan formas de que esta tecnología vuelva el sistema financiero más eficiente. Los reguladores en el Departamento de Servicios Financieros de Nueva York y en otros lugares están diseñando reglas para reducir los riesgos de las monedas digitales incluso a medida que alientan la innovación. Y los gobiernos de México y Reino Unido exploran el uso de tecnología de cadena de bloques para mejorar las redes financieras y fortalecer el gobierno económico.

En última instancia, el ascenso de las divisas digitales puede estar ligado a la evolución de la especie. Internet ha trastornado y descentralizado gran parte de la economía mundial, pero el mundo centralizado de las finanzas sigue siendo parte del siglo XV. Las monedas digitales pueden ayudarlo a adaptarse y sobrevivir.

A pesar de sus problemas, bitcoin representa el futuro de las finanzas globales, un mundo que sigue anclado en el siglo XV

Independientemente de si bitcoin sobrevive o no, la tecnología en la que se basa está aquí para quedarse

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