30 de abril de 2015

¿LOS COMMODITIES SIGUEN TENIENDO UN LUGAR EN EL PORTAFOLIO DEL INVERSIONISTA PROMEDIO?


La recesión de 2007-09 hizo que todo el mundo reevaluara su tolerancia al riesgo, y en ninguna otra parte se sintió esto tanto como en el segmento de materias primas, donde cualquier cosa, desde una peste que destruye el café hasta una severa sequía, podía costarle a un inversionista cientos de miles de dólares.

Varios años de retornos negativos en la mayoría de los commodities no han ayudado a mejorar el atractivo de esta clase de activos para la mayoría de los inversionistas: en los tres años hasta fines de enero, el Índice de Commodities S&P GSCI registró un retorno negativo de 40%. Esto ocurrió después de un declive de 52% entre junio de 2008 y junio de 2011.

En tanto, las entradas de capital en los fondos de commodities de Estados Unidos, tras dispararse de US$13.410 millones en 2008 a US$35.670 millones en 2009, se debilitaron e ingresaron en territorio negativo en 2013, con una salida neta de US$34.160 millones, seguido por retiros de US$3.440 millones el año pasado, según la firma de investigación de fondos Morningstar Inc. MORN -0.97%

Aun así, los estrategas de inversión y portafolio concuerdan en que el estancamiento podría ser temporal y que los inversionistas no deberían abandonar las materias primas como clase de activos.

Meta de entre 3% y 5%

Una asignación de portafolio moderada para los commodities es de entre 3% y 5%. Comparado con los rendimientos de bonos de grado de inversión, señala, “el costo de oportunidad de una asignación pequeña (en materias primas) es moderado en este momento”.

Los bienes básicos también pueden ser una buena cobertura en épocas de crisis, dice, como un ataque terrorista a gran escala o el inicio de una guerra, que son momentos en que las acciones tienden a descender mientras que los commodities se aprecian.

El interés en las materias primas y los fondos de commodities se disparó a la par del crecimiento de la economía china, antes e inmediatamente después de la crisis financiera global de 2008-09. El interés en los últimos años se ha reducido ante la caída de precios causada por la debilidad de la economía global y la percepción de muchos de que la demanda china de energía, metales y productos agrícolas había contribuido a impulsar algunos precios a niveles que no volverán a alcanzarse en un futuro inmediato.

Sin embargo, muchos profesionales de la inversión sienten que el actual rechazo de los commodities como una clase de activos es una reacción exagerada. Algunos ven el surgimiento de factores que históricamente han propulsado los precios de las materias primas, como un aumento de las tasas de interés y una intensificación de conflictos regionales.

‘Mejor de lo que piensa la gente’

“Los commodities están jugando un papel más grande en cuanto a la asignación de activos”, indica José Rasco, director gerente y jefe de estrategia de inversión de HSBC Private Bank Americas. “Somos más optimistas de lo que hemos sido en el último año. Vemos oportunidades en las que ciertos commodities podrían tener un desempeño mejor de lo que piensa la gente”.

Rasco observa una mayor demanda proveniente de algunas áreas: entornos favorables para los negocios en países como México, Colombia, Corea del Sur y China, donde reformas económicas están sentando las bases para un crecimiento más robusto; inversiones en infraestructura a nivel global; y una mayor demanda de viviendas y autos en EE.UU.

“El declive de los precios del petróleo ayudará a la mayoría de las economías alrededor del mundo”, afirma Terry Marshall, analista petrolero de Moody’s. El menor precio elevará la demanda de combustible de aviones y gasolina, dice.

Entre las materias primas agropecuarias, el café y el ganado fueron los ganadores en 2014, señala Brandon Rakszawski, gerente de productos de Van Eck Global. Advierte que en lo que va del año ambos han perdido parte de sus alzas después de empezar a descender a fines de 2014. Aconseja a los inversionistas abstenerse de invertir en cualquier commodity agropecuario sin un conocimiento a fondo del producto.

Una forma de reducir parte del riesgo es comprar acciones de compañías o fondos de empresas que vinculados directamente con una materia prima. Una empresa petrolera, por ejemplo, no es una operación puramente de commodities ya que cuenta con coberturas de riesgo y controles que limitan su exposición a las oscilaciones del crudo. Los inversionistas que poseen petróleo, por contraste, ya sea directamente o a través de un fondo de inversión o uno que cotiza en bolsa, verán cómo su inversión sube o cae con cada fluctuación del precio de la materia prima.

“Hay más y más variedad (en el mercado de commodities) en este momento”, asevera Rakszawski, “pero por eso requerirá mayor diligencia debida por parte del inversionista para saber en lo que se está metiendo”.

Activo vs. pasivo

Algunos estrategas de inversión aseguran que las actuales condiciones de mercado requieren estrategias activas para los commodities, como fondos mutuos con gestores que saben qué comprar y cuándo. Las inversiones pasivas, como los fondos que cotizan en bolsa que siguen índices específicos del mercado de materias primas, podrían ofrecer un acceso fácil al cobre, el oro y la plata, pero los inversionistas podrían verse perjudicados cuando surjan problemas como huelgas laborales o excesos de suministro.


Al final de cuentas, el argumento más convincente de los estrategas al hablar con los inversionistas sobre los commodities es el de la diversificación: ninguna clase de activos debería dominar un portafolio.

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