La
asediada presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, recibió más malas noticias
económicas, con un informe del gobierno que muestra un aumento en la inflación
y otro prediciendo una desaceleración en el crecimiento y un aumento en la
inflación.
La
tasa de desempleo de Brasil subió a 5,9% en febrero, su cifra más alta en casi
dos años, según la agencia de estadísticas del país. Mientras tanto, el
banco central calculó que el
producto interno bruto se contrajo 0,1% en 2014 y predijo una contracción de 0,5% para este año,
a la vez que revisó su
cálculo de inflación para 2015 al alza, a 7,9%.
La perspectiva negativa del banco central probablemente
sea reforzada, cuando la agencia de estadísticas publique el informe oficial
del PIB del país para el cuarto trimestre y el año 2014. Los economistas calculan que la
agencia de estadísticas reportará que el PIB no creció con respecto al año
previo.
Las cifras se conocen en momentos en que Rousseff enfrenta resistencia de sus aliados
en el Congreso a sus propuestas de austeridad económica. El ministro de
Hacienda, trabaja para
reducir el déficit presupuestal del país incrementando los impuestos y
reduciendo el déficit, medidas que podrían desacelerar aún más a la
economía.
Un debilitamiento de la economía es particularmente duro
para Rousseff, ya que ella también lucha contra un profundo escándalo de corrupción que involucra a la
petrolera estatal Petrobras.
Atravesamos un ajuste económico, dijo un economista de
Gradual Investimentos en São Paulo. “Pero estamos al principio y se va a poner peor antes que comience a
mejorar”.
Un informe mostró que la confianza de los consumidores brasileños en
marzo tocó su punto más
bajo desde la creación del indicador en 2005.
No obstante, no todo han sido malas noticias para
Rousseff. La agencia
calificadora Standard & Poor’s dijo que mantuvo la calificación de crédito
de Brasil en grado de inversión con una perspectiva estable. Algunos
temían que S&P rebajara la calificación del país, pero la firma citó el
plan económico como su razón para no hacer cambios y dijo que espera que la
presidenta y el Congreso continúen apoyándolo.
Sin
embargo, El informe de empleos fue otro mal augurio para la presidenta. El crecimiento económico de
Brasil se ha desacelerado marcadamente desde que se expandió 7,6% en 2010.
En los años posteriores, la tasa de desempleo se había mantenido cerca de
niveles históricamente bajos, lo que le daba a la presidenta un logro
importante del cual presumir y le ayudó a ganar unas elecciones reñidas en
octubre pasado.
Con
el desempleo comenzando a subir, desde 4,3% en diciembre a 5,3 en enero,
Rousseff podría estar perdiendo una de las pocas ventajas políticas que le
quedan.
Mientras tanto, el informe sobre inflación y la economía
del banco central, mostró
que la perspectiva del banco sobre la economía se ha oscurecido
considerablemente. La contracción prevista del PIB de 2014 fue una revisión
respecto al informe anterior, publicado en diciembre, que calculaba un
crecimiento de 0,2%.
De igual manera, el banco central pasó de la predicción anterior de un
crecimiento de 0,6% para el año a septiembre de 2015 a calcular una
contracción de 0,5% durante todo 2015. Si la estimación del banco para 2014 y
la predicción de 2015 son correctas, sería la primera vez en décadas en la que el país se contraería por dos
años consecutivos.
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