30 de abril de 2015

CHINA REBAJA SU PREVISIÓN DE CRECIMIENTO ANUAL


El gobierno de China rebajó el jueves al 7% su previsión de crecimiento para 2015 durante la apertura del mayor evento político del año.

El dato indica que el gobierno no tomará medidas drásticas para impulsar el crecimiento por encima del nivel del año pasado, del 7,4%, el más bajo en cerca de 25 años. Al mismo tiempo, los dirigentes se mostraron preocupados por que una mayor reducción del crecimiento provoque un incremento del desempleo y de las tensiones sociales.

Durante su comparecencia ante los legisladores del país, el primer ministro, Li Keqiang, enumeró los desafíos que afronta la economía china, incluidos un renqueante crecimiento de la inversión, el exceso de capacidad, las presiones deflacionistas y el aumento de la demanda pública de mejores servicios sociales.

El nuevo objetivo “tiene en cuenta lo que se necesita y lo que es posible”, dijo Li en la apertura de la Asamblea Popular china.

Li utilizó el jueves un tono más sobrio que en discursos anteriores. En varias ocasiones hizo referencia a la necesidad de no dejar que el crecimiento se reduzca más. Pidió una “tasa de crecimiento en un nivel medio-alto” y sugirió que una caída por debajo de dicho nivel frenaría un aumento de las rentas. Esto situaría a China en un punto en que no podría crear suficiente empleo ni financiar la transición hacia una economía dirigida por los servicios, las pequeñas empresas y las compañías innovadoras.

Esta coyuntura sugiere que las empresas podrían afrontar otro año complicado en China, tradicionalmente una fuente de fuerte crecimiento de las ventas. El año pasado, el repunte de las ventas minoristas se desaceleró y los mercados --desde los de coches a los de bienes de consumo-- muestran signos de debilidad.

A nivel nacional, la demanda parece floja. Pese a que la política monetaria tiende a relajarse, muchas compañías chinas no quieren pedir préstamos o expandirse dada la frágil demanda. Las compañías pequeñas que piden créditos aseguran que los bancos no son receptivos por el temor a la morosidad.

“Unas tasas de interés más bajas no son tanta ayuda”, afirma el  director general de Ake Electronics, fabricante de dispositivos inteligentes en la ciudad de Foshan.

Li también se comprometió a impulsar reformas fiscales este año, incluido un uso generalizado del Impuesto de Valor Agregado y una expansión de los impuestos a los recursos básicos, para ayudar a reequilibrar la economía.

“Dedicaremos serios esfuerzos a completar una reforma fiscal sustituyendo el impuesto a las empresas por un Impuesto de Valor Añadido generalizado”, dijo Li.

La reforma del IVA, lanzada en 2012 de forma experimental, es un pilar central del programa del gobierno de China para reequilibrar la economía, alejándola de las manufacturas, más intensivas en capital, para centrarse en los servicios.

Según el programa, las compañías solo pagarán los impuestos correspondientes al IVA, que suelen ser inferiores al impuesto empresarial.

China se alista para la nueva realidad de un crecimiento económico más moderado

El ánimo en torno a la economía está decayendo en casi todos los frentes, lo que significa que mientras crece la demanda de los ciudadanos por mejores colegios, pensiones más abultadas y cielos más limpios, el gobierno está en una posición más precaria para proveer tales servicios.

Las autoridades han intentado enviar el mensaje de que la desaceleración de la segunda mayor economía del mundo no es motivo de alarma, sino que se trata sencillamente de la nueva realidad.

Los líderes chinos han anunciado medidas cada vez más drásticas en las últimas semanas para estimular el crédito de los bancos en un esfuerzo por recobrar los bríos económicos. Tales iniciativas, no obstante, podrían complicar la campaña para reducir la dependencia de la economía de las exportaciones, el mercado inmobiliario y el gasto fiscal.

La estrategia que escoja el gobierno tendrá repercusiones globales. Un plan que enfatice el crecimiento a corto plazo podría apuntalar una economía global aquejada por la crisis europea y la inestable recuperación de Estados Unidos. Sin embargo, también podría plantear interrogantes sobre el papel de China como motor de la economía mundial.

El gobierno afronta serias presiones internas para emprender nuevas medidas. Muchas empresas señalan que no quieren endeudarse o expandirse debido a la debilidad de la demanda. Los negocios pequeños indican que los bancos no están otorgando préstamos ante los temores a un deterioro de su cartera incobrable.

Mientras tanto, la desigualdad de los ingresos, la salud y las pensiones figuran entre las principales preocupaciones del público, según encuestas divulgadas por los medios de comunicación estatales.

Otra inquietud de la gente es el deterioro del medio ambiente a raíz de décadas de crecimiento desenfrenado. Un documental difundido en los últimos días que critica en forma discreta las políticas medioambientales del gobierno fue visto más de 100 millones de veces en Internet, obligando a los censores a contener la cobertura.

“Me preocupa no contar con un seguro social”, dice Yang Jiahua, un guardia de seguridad de 54 años en una fábrica de juguetes en la provincia de Guangdong. “Sigo trabajando acá con la esperanza de obtener una pensión. De otro modo, me hubiera marchado hace rato. Me siento miserable y deprimido y no albergo muchas esperanzas”.

Un factor que complica la labor de las autoridades es un entorno fiscal más restringido. Se prevé que China eleve su meta de déficit fiscal, que en 2014 alcanzó 2,1% del Producto Interno Bruto.

El inesperado recorte de tasas de interés del banco central de China pone de manifiesto las medidas cada vez más agresivas en las que el gobierno se apoya para revitalizar la actividad de la segunda mayor economía mundial.

Se ha reducido en un cuarto de punto porcentual la tasa de interés de referencia y las tasas de los depósitos menos de cuatro meses después de la última rebaja y antes de lo que muchos economistas y analistas esperaban.

Con la medida, el banco central del país renovó la inquietud sobre un conjunto de temas que lastran a la economía: el bajón del mercado inmobiliario, la huida de capitales que reduce la capacidad de prestar de los bancos y los crecientes riesgos que supone el abaratamiento del petróleo que, de hecho, están aumentando los costos del crédito para las empresas.

Con esta medida, agregó Li, “el gobierno confía en impulsar la confianza empresarial y hacer oficial que China ha entrado en un ciclo de relajación”.

Muchas áreas de la economía mundial, como los productores de materias primas, los fabricantes de automóviles y los fabricantes de productos de consumo siguen mirando a China en busca de crecimiento.

Se espera que el gobierno chino impulse la actividad económica con varios recortes amplios de tasas de interés y más y mayores inversiones en proyectos de infraestructura, pero muchos funcionarios chinos y economistas advierten de que estas decisiones conllevan riesgos. En particular, una rebaja excesiva de las tasas de interés podría aumentar los ya de por sí elevados niveles de deuda de las empresas y los gobiernos locales y paralizar los planes de desapalancamiento, reducir el exceso de capacidad industrial y obligar a llevar a cabo más medidas de eficiencia en las compañías estatales.

La rebaja de tasas, rebajó en un cuarto de punto el tipo de referencia, el de los créditos a un año, que quedó en el 5,35%, y el de los depósitos a un año, que quedó en el 2,5%.

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